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Una imagen de la mesa de discusiones entre régimen y rebeldes sirios tomada este jueves 16 de febrero en Astaná, la capital de Kazajistán

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Las discusiones en Astaná entre representantes del régimen y rebeldes sirios terminaron este jueves sin ningún avance de importancia, pero con el acuerdo de Rusia, Turquía e Irán, patrocinadores del diálogo, sobre un mecanismo de vigilancia del alto el fuego.

Las delegaciones de los rebeldes y del Gobierno sirio no se han reunido directamente, y ninguna declaración común se ha producido al término del encuentro de 40 minutos con todos los participantes.

El único avance ha sido el acuerdo de Teherán, Ankara y Moscú para continuar los esfuerzos a favor de un mecanismo destinado a consolidar el frágil alto el fuego, en vigor desde el 30 de diciembre en Siria, creando un grupo común de seguimiento y observación de la tregua.

Estas negociaciones han sido el preludio de las discusiones previstas en Ginebra el 23 de febrero, bajo el auspicio de la ONU.

Los dos bandos tienen "mucho en común" pese a los "desacuerdos", aseguró el jefe de la delegación rusa, Alexandre Lavrentiev.

Según el representante del Kremlin para Siria, "la cuestión del alto el fuego está siendo solucionada" y la esperanza de solventar las "cuestiones políticas" continúa.

Mohamad Alluche, uno de los representantes rebeldes, reconoció que este encuentro no "concluyó en nada concreto", y añadió que recibió promesas de Moscú en relación al "cese de los bombardeos sobre territorio controlado por los rebeldes".

Rusia también prometió ayudar en la liberación de prisioneros rebeldes y en la activación de un "programa" para detener el asedio de las localidades controladas por los rebeldes en una zona cercana a Damasco, añadió.

"La reunión de Astaná ha mostrado el camino para la próxima conferencia de Ginebra", dijo por su parte el principal negociador del régimen sirio, Bashar al Jafari, culpando a los rebeldes y a Turquía, principal apoyo de la oposición, por el fracaso de las negociaciones.

- 'Arduo camino' -

El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Hossein Jaberi Ansari, que dirigía la delegación de su país, reconoció que las dos partes "están al principio de un arduo camino".

Estas conversaciones son la segunda parte de una ronda iniciada el mes pasado, también en la capital kazaja, entre representantes del gobierno sirio y de los grupos rebeldes, que no produjo avances. El conflicto iniciado en 2011 ha dejado más de 310.000 muertos y millones de desplazados.

"Ahora es exactamente el buen momento para multiplicar los esfuerzos con el objetivo de normalizar el proceso político en Siria", declaró antes del encuentro el emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, citado por la agencia de prensa TASS, en un encuentro en Moscú con el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov.

De Mistura reiteró el "apoyo" de la ONU a estas discusiones donde Naciones Unidas serán representadas por un "equipo técnico".

Más tarde, Mistura tuvo un encuentro con el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, quien dijo esperar que las negociaciones de Astaná permitan trazar un "mapa unificado" donde estarán marcadas todas las zonas controladas por la oposición moderada y por los militantes yihadistas.

"Es especialmente importante definir las zonas donde se encuentran los terroristas del grupo Estado Islámico (EI) y del Frente Al Nosra contra los que seguiremos luchando junto a la oposición moderada y nuestros aliados -Turquía e Irán-, subrayó Shoigu tras el encuentro.

AFP