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El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, durante una rueda de prensa en Ginebra el 23 de febrero de 2017, durante la apertura de las nuevas negociaciones de paz intersirias

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El enviado de la ONU en Siria comenzó este jueves en Ginebra negociaciones de paz apelando a la "responsabilidad histórica" de todas las partes, pero con pocas esperanzas de una resolución rápida del conflicto.

"Tienen la oportunidad y la responsabilidad histórica de poner fin a un conflicto sangriento", declaró Staffan de Mistura, expresándose ante los bandos rivales sirios, la delegación del régimen de Damasco y de la oposición, cara a cara en la misma sala del Palacio de Naciones de la ONU.

"El pueblo sirio quiere desesperadamente el fin de este conflicto y todos ustedes los saben", añadió.

Staffan de Mistura mantuvo primero reuniones bilaterales separadas en Ginebra con los delegados del régimen y de la oposición, para fijar el formato y la agenda oficial de una nueva ronda de negociaciones para poner fin al conflicto que empezó en 2011.

El Alto Comité de Negociación (ACN), liderado por Nasr al Hariri y que representa a la oposición, dijo el miércoles que quiere negociaciones directas con el régimen, cuya delegación encabeza Bashar Jafaari.

Desde su llegada a las oficinas de la ONU en Ginebra, ambas delegaciones todavía no han tenido contacto directo.

Una fuente opositora bajo anonimato explicó a la AFP que hay divergencias sobre el peso de las delegaciones opositoras, puesto que además del ACN, hay disidentes provenientes de El Cairo y Moscú.

"No es aceptable porque significa que todas las partes son iguales y que se limitarán a intercambiar puntos de vista" estimó.

Rusia pidió al régimen de Bashar al Asad que cese los bombardeos durante esta nueva ronda de negociaciones, la cuarta auspiciada por la ONU y que se celebra diez meses después de la anterior.

Sin embargo, pocas pocas horas después de la llegada de las delegaciones, De Mistura admitió que hay poco margen de maniobra. "No, no espero avances", dijo el veterano diplomático, asegurando que su objetivo es "ganar velocidad" para seguir negociando.

Por su parte, el portavoz del ACN afirmó que el comité que reúne a varios grupos quiere discusiones cara a cara. "Pedimos negociaciones directas. Nos ahorraría tiempo y sería una prueba de seriedad en vez de negociar en salas separadas", dijo Salem al Meslet a la AFP.

En las tres rondas de negociaciones celebradas el año pasado en Ginebra, las dos partes nunca llegaron a sentarse en una misma mesa y De Mistura actuó como intermediario.

Además, desde abril de 2016, cuando se celebraron las últimas negociaciones, la oposición es mucho más débil en el frente, donde el ejército del régimen ha retomado el bastión rebelde en el este de Alepo.

Además, durante la administración de Barack Obama, Estados Unidos se mostraba contrario a Bashar al Asad, pero con la llegada de Donald Trump a la presidencia, la posición del país estadounidense en el conflicto se está revisando.

- "Mensaje sangriento" -

La última tregua en Siria, en diciembre, fue negociada entre Turquía, que apoya a los rebeldes, y Rusia, que apoya al régimen, de cara a las conversaciones que se celebraron en enero en Kazajistán.

Aunque esa tregua ha contribuido a rebajar el nivel de violencia, los combates continúan y esta semana el régimen bombardeó territorio rebelde alrededor de Damasco.

Según el ACN, Al Asad está intentando mandar un "mensaje sangriento" antes de las negociaciones.

Uno de los principales escollos sigue siendo el futuro político de Al Asad. El ACN insiste en que su salida tiene que formar parte de la negociación, mientras que el régimen lo rechaza.

Según la oficina de De Mistura, las negociacionesen Ginebra estarán centradas en la "transición política", un término que para la ONU incluye todo tipo de posibilidades.

Para la administración de Barack Obama el principal objetivo era apartar a Al Asad del poder, pero la administración Trump ha cambiado de posición y pone como prioridad regional derrotar al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

De Mistura admitió que la llegada de Trump crea incertidumbre en el frágil proceso de paz. "No critico, no me quejo", dijo a la prensa, pero asegura que las partes sirias están "a la espera de ver cuál es la estrategia" de EEUU.

La guerra en Siria ha dejado más de 310.000 muertos desde 2011.

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AFP