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Hombres sirios pasan junto a puestos vacíos en un mercado, en un barrio rebelde del norte de la ciudad siria de Alepo, el 19 de septiembre de 2016

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El pan y las medicinas se hacen cada vez más escasos en los barrios rebeldes de Alepo, sometidos a intensos bombardeos del régimen sirio y de su aliada Rusia, que denuncia "la retórica inadmisible" de los occidentales.

Con términos como 'barbarie' y 'crímenes de guerra', los países occidentales endurecieron claramente el tono con el régimen sirio y sobre todo con Rusia, a quienes acusan de organizar la mayor ofensiva contra la parte rebelde de Alepo con un diluvio de fuego prácticamente continuo desde la noche del jueves.

"Lo llamen como lo llamen, lo que está sucediendo actualmente en Siria es trágico, vergonzoso, evitable", declaró el lunes el secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter. "El único modo de acabar con la guerra civil en Siria y dar al pueblo sirio el respiro que merece en esta brutalidad es una solución política", afirmó.

"Estos últimos años hemos soportado los bombardeos y no hemos abandonado Alepo. Pero ahora no hay ni pan, ni agua potable, nada en los mercados. La situación empeora día a día", afirma Hassan Yasin, de 40 años.

Este padre de cuatro hijos tuvo que abandonar su apartamento en un tercer piso, para refugiarse junto a su familia en una tienda, en la planta baja, para escapar de las bombas.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), los bombardeos mataron a 12 civiles el lunes, al menos a 140 -en su gran mayoría civiles- desde la noche del jueves , cuando empezó la gran ofensiva del régimen para reconquistar la totalidad de Alepo.

Según el OSDH, el número total de víctimas fatales en Alepo y en la provincia homónima se eleva ahora a 248 desde el reinicio de los bombardeos hace una semana, después de una corta tregua.

- 'Amputados inmediatamente' -

Totalmente asediados, los casi 250.000 habitantes de los barrios rebeldes de Alepo no reciben ayuda del exterior desde hace unos dos meses. Y desde el sábado no tienen agua debido a los bombardeos, según Unicef.

Los hospitales "se encuentran bajo fuerte presión por el número elevado de heridos y la falta de sangre disponible" causada en parte por "la ausencia de cirujanos especializados en transfusiones", señaló una fuente médica a la AFP. "Por ello, los heridos más graves son inmediatamente amputados".

"Los pacientes son colocados en el suelo" y "los equipos médicos trabajan agotados, al límite de la resistencia humana", relata por su lado el doctor Abu Rajab, de la ONG Save the Children. Según él, casi la mitad de los pacientes en los hospitales son niños.

En la calle, los productos se encarecen de un día para otro. La AFP constató que el precio de siete porciones de pan árabe pasó de 350 libras sirias (70 centavos de dólar) la semana pasada, antes de la ofensiva, a 500 libras sirias (1 dólar).

"Ahora comemos solamente una vez al día. Mis hijos y yo no hemos comido hasta saciarnos desde hace dos semanas", cuenta Hassan Yasin.

Las asociaciones caritativas dejaron de repartir comidas el viernes por miedo a los bombardeos. Uno golpeó a una fila de habitantes que esperaban recibir estas comidas, según un corresponsal de la AFP.

- Tensión entre Rusia y Occidente -

Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la embajadora estadounidense, Samantha Power, afirmó el domingo que "lo que Rusia apoya y hace (en Alepo) no es lucha antiterrorista, es barbarie".

El embajador británico Matthew Rycroft aludió por su parte a la posibilidad de acudir a la Corte Penal Internacional, competente para los crímenes de guerra. La última tentativa del Consejo de seguridad se saldó con un veto ruso.

Rusia denunció "el tono y la retórica inadmisibles" de los occidentales. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, consideró la situación en Siria como "extraordinariamente complicada" y lamentó que siga "sin haber separación entre la pretendida oposición moderada y los terroristas" en Alepo.

Sobre el terreno, 131 rebeldes y 119 de sus familiares fueron evacuados el lunes del último cuartel que tenían en la ciudad de Homs (centro), y trasladados a una zona bajo su control en el norte de la provincia epónima.

Se trata de la tercera evacuación de este tipo en el barrio de Waer tras un acuerdo en diciembre que preveía que este sector pasara bajo control del ejército sirio a cambio de levantar el sitio impuesto desde hacía tres años.

Unas 600.000 personas viven sitiadas en toda Siria, según la ONU. El conflicto sirio ha causado más de 300.000 muertos desde 2011, según el OSDH, y ha generado la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial.

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AFP