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El precandidato republicano Donald Trump a su llegada ante sus simpatizantes para expresar sus sensaciones al quedar segundo en las primarias en Iowa, el 1 de febrero de 2016 en Des Moines

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Los electores de Iowa cumplieron su misión el lunes al reducir las primarias presidenciales de Estados Unidos a un puñado de candidatos. El escrutinio deja varias enseñanzas, a pocos días de la próxima cita electoral, el 9 de febrero en New Hampshire.

- Trump, gigante con pies de arcilla -

El millonario Donald Trump marchaba en cabeza en todos los sondeos realizados desde hace dos semanas en Iowa, pero terminó segundo en la votación con 24% de los votos contra 28% de Ted Cruz. ¿Qué pasó? Sus seguidores se movilizaron en menor cuantía que los del senador ultraconservador.

"Aunque tenía el aire de ser invencible, la realidad fue que la mayoría de los republicanos no tuvo una impresión favorable sobre él", afirma David Redlawsk, politólogo de la Universidad Rutgers. "En un sentido el enfoque mediático sobre él sobrepasó a la realidad y los votantes lo trajeron de vuelta a la realidad", añade.

Pero la fuerte proporción de cristianos evangélicos en Iowa era desde el inicio un obstáculo para el magnate inmobiliario, apunta Cary Covington, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Iowa. "En adelante, enfrenta un camino más favorable", especialmente las primarias del 9 de febrero en New Hampshire, donde Trump encabeza los sondeos con 20 puntos de ventaja en promedio.

- La cólera de los electores es real -

Más de 90% de los electores republicanos de lunes expresaron estar molestos o insatisfechos con el Gobierno federal, según sondeos a la entrada de las oficinas de votación. Los dos candidatos al frente de la carrera republicana, Cruz y Trump, enviaron un mensaje de rechazo a las élites políticas y a la directiva actual de los dos partidos, y dio frutos. "Esas voces fueron las voces dominantes", señala Cary Covington. "Y Bernie Sanders en una dirección diferente, se alimentó de esa impaciencia por el cambio entre los demócratas", agrega.

El senador "socialista" de Vermont y su discurso contra Wall Street y Washington, acaparó 84% de los votos de los menores de 30 años para llegar casi empatado con la exsecretaria Hillary Clinton, otrora gran favorita a la nominación. "El mensaje prendió, la gente fue a votar, constata David Redlawsk.

- Marco Rubio, ¿el hombre del partido? -

Fue la sorpresa de la votación republicana: el senador de Florida obtuvo 23% de los votos, por encima del 15% o 17% que le otorgaban las encuestas. Excelente orador, conquistó en la última semana, a fuerza de mitines, a los votantes en búsqueda de un candidato más tranquilizador y menos divisionista que el ultraconservador Ted Cruz o el extravagante Donald Trump.

Su tercera plaza podría ayudarlo a convertirse en el favorito de la directiva republicana.

"El 'establishment' no quiere a Trump ni a Cruz", pero los barones y grandes donantes del partido no sabían quién iba a dar la pelea, afirma Covington. "Rubio es su respuesta", predice.

Consecuencia: un paso en falso de los otros candidatos naturales de la dirigencia, los gobernadores John Kasich, Jeb Bush y Chris Christie, en las primarias de New Hampshire podrían significar el fin de la aventura para ellos.

- Hillary Clinton, a la espera de marzo -

La candidata demócrata logró una ajustada victoria en Iowa, aunque en la práctica se divide los delegados casi a partes iguales con Bernie Sanders. Pero lo importante fue haber evitado una reedición de 2008, cuando Barack Obama y John Edwards le robaron la noche en Iowa.

La primaria de New Hampshire, el 9 de febrero, se anuncia negativa para ella: Sanders es senador del estado vecino y cuenta con una fuerte ventaja en los sondeos.

Pero la exsecretaria de Estado deberá esperar una lluvia de delegados en Nevada (20 de febrero), Carolina del Sur (27 de febrero) y sobre todo en la decena de estados que votarán el 1 de marzo, principalmente en el sur, donde el electorado negro puede superar la mitad de los votantes. Este "Super Martes" de elecciones dotará cerca del 21% de los delegados para la investidura demócrata.

"Su esposo, Bill Clinton, desarrolló un fuerte vínculo con los votantes negros en los años 90", afirma Covington. "Se inclinan más por ella" que por Bernie Sanders.

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AFP