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Soldados afganos preparándose para combatir en una batalla con militantes talibanes en el distrito Nad Ali de Helmand, el 22 de diciembre de 2015

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Los combates continuaban este martes en el distrito de Sangin, en el sur de Afganistán, donde se lanzaron desde el aire municiones a tropas asediadas por los talibanes y se enviaron soldados británicos en refuerzo para "aconsejar" a sus homólogos afganos.

El ejército afgano ha tenido que multiplicar sus esfuerzos este año en el sur del país, sobre todo si se tiene en cuenta que ya no cuenta con el apoyo de sus aliados de la OTAN en el terreno, desde el final de su misión hace un año.

Los insurgentes han logrado conquistar amplias zonas de la provincia meridional de Helmand, en donde se encuentra el distrito de Sangin. Los combates continuaban este martes, pero "la capital del distrito de Sangin sigue en manos del Gobierno", aseguró el vicegobernador de Helmand, Mohamad Jan Rasoolyar.

Se lanzaron desde aviones víveres y municiones a los soldados, ya que el acceso a las rutas era imposible debido a las minas diseminadas por los talibanes, según Mohamad Radmanish, un portavoz del ministerio afgano de Defensa.

Varios habitantes decidieron partir, como por ejemplo Haji Abdul Qader. "Un obús cayó sobre mi casa y dos de mis hijos están heridos", dijo este hombre a AFP. Según él, los talibanes ejecutaron a dos agentes de inteligencia y a un oficial de policía en una plaza pública, después de haber tomado el control de varios edificios gubernamentales en la capital provincial de Sangin.

Estos acontecimientos recuerdan la breve conquista de Kunduz, una gran ciudad del norte afgano, por parte de los talibanes a finales de septiembre. La pérdida de Kunduz fue un grave revés para el ejército afgano y el presidente Ashraf Ghani.

- Soldados británicos como refuerzo -

En apoyo al ejército afgano, Londres decidió enviar un "pequeño contingente" de soldados que han llegado a Helmand, indicó el ministro británico de Defensa.

Las tropas británicas aportarán "consejo" a los soldados afganos, "no combatirán y no serán desplegadas fuera de la base" de Chorabak, donde estuvieron estacionados hasta 2014, fecha del final de la misión de combate en Afganistán. La misión de la OTAN cuenta con unos 450 soldados británicos.

El distrito de Sangin tiene una importancia simbólica para los ejércitos de Estados Unidos y Reino Unido, que combatieron con uñas y dientes para mantenerlo bajo el control del gobierno afgano durante la misión de combate de la OTAN. Aunque esta misión terminó, las 13.000 tropas extranjeras aún presentes en Afganistán siguen siendo blanco de ataques de los talibanes. El lunes, seis soldados estadounidenses murieron en un atentado suicida cerca de la base de Bagram, al norte de Kabul, mientras patrullaban.

Paralelamente a este auge de la violencia, el presidente afgano busca retomar el diálogo con los talibanes, intentado reanimar un proceso de paz moribundo desde el verano pasado. En julio, Pakistán acogió negociaciones directas inéditas. Una segunda ronda fue reportada tras el anuncio de la muerte del mulá Omar, fundador del movimiento talibán.

La ofensiva de Helmand muestra que "los talibanes no están tan dispuestos como el Gobierno afgano a sentarse en la mesa de negociaciones", estima el analista afgano Haroon Mir. "O puede ser también que quieran lograr victorias militares y conquistar más territorios para estar en posición de fuerza para negociar", estima.

AFP