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Unos viñedos de uva teran entre las localidades eslovenas de Tomaj y Dutovlje, fotografiados el 27 de febrero de 2017

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Una uva negra que da un vino muy apreciado por los expertos se ha convertido en motivo de discordia entre Eslovenia y Croacia, dos países antaño aliados en la antigua Yugoslavia.

El último episodio de este litigio: la uva teran, de la que Eslovenia posee la denominación de origen de la Unión Europea, que Croacia reivindica también ahora, cuatro años después de su ingreso en el bloque de los 28.

La decisión de Bruselas anunciada en enero de permitir a los cultivadores croatas de mencionar, bajo condiciones, el nombre del cepaje teran en sus etiquetas ha sonado como una declaración de guerra para Eslovenia.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, visitará el jueves y el viernes este último país, donde sin duda degustará el disputado vino y el Gobierno le expondrá sus quejas.

"La lucha por el teran es vital para nosotros. Encarna el combate por el lugar que debe ocupar Eslovenia en la Unión Europea", advirtió el ministro de Agricultura esloveno, Dejan Zidan.

Miembro de la UE desde 2004, Eslovenia, un país de dos millones de habitantes, había condicionado su luz verde al ingreso de Croacia (4,2 millones) a avances en varios temas que envenenan las relaciones entre los los dos vecinos desde su independencia, proclamada de manera concertada en 1991.

El primero se refiere al trazado fronterizo en la costa adriática, en la bahía de Piran, de la que Eslovenia reclama la mitad.

Croacia aceptó en 2009 el principio de un arbitraje internacional antes de denunciar el procedimiento tras un escándalo que implicó a un juez esloveno en 2015.

En enero, el ministro de Relaciones Exteriores esloveno, Karl Erjavec, predijo "una escalada de tensión" si Zagreb no respetaba la decisión del Tribunal de Arbitraje de la Haya, esperada este año.

"¿Piensan ustedes que los turistas vendrán masivamente en este contexto?", agregó, en lo que Zagreb interpretó como una amenaza velada de complicar el tránsito de los millones de veraneantes que cruzan Eslovenia para dirigirse a la costa croata. Erjavec lo rechazó formalmente.

- 'Sacar pecho' -

En otoño, el ministro no desaprovechó la oportunidad de servir vino de la variedad teran a su homólogo croata, Davor Ivo Stier, durante una visita oficial.

Éste le devolvió la amabilidad haciéndole llegar para las fiestas una caja de bombones croatas con el trazado fronterizo a la croata. Erjavec se la reenvió al remitente.

Zagreb también vio con malos ojos la reciente construcción por parte de Eslovenia de una valla antiinmigrantes en su frontera común.

¿Hasta dónde irá la disputa entre eslovenos y croatas, que históricamente siempre han tenido buenas relaciones?

"Son dos pueblos que por su historia y su cultura tienen muchos puntos en común e intrincaciones económicas y humanas", señaló a la AFP el historiador francés Joseph Krulic, especialista en la exYugoslavia.

Estas querellas "permiten a los dos Gobiernos sacar pecho para mostrar que son fieles a los intereses nacionales. Pero no hay ningún riesgo de que degenere, sobre todo ahora que los dos son miembros de la UE", agregó.

Sin embargo, las reivindicaciones croatas sobre el teran, una variedad de uva tinta de la familia del refosco que, según Croacia, se cultiva en Istria desde hace siglos, afectan particularmente a la opinión pública eslovena, señala Ales Kuhar, de la Universidad de Liubliana.

"Pensábamos que este caso estaba cerrado. El teran tiene una gran importancia simbólica para Eslovenia, un pequeño país que no tiene muchos elementos fuertes de identidad nacional", señala el investigador.

Para el diario esloveno Delo, los dos países pecan ante todo de "inmadurez". "Estamos en el 'narcisismo de las pequeñas diferencias', como decía Freud", confirma Krulic.

AFP