Un médico anestesista, inculpado en Francia por haber presuntamente envenenado a 24 pacientes, nueve de los cuales murieron, fue liberado bajo control judicial el viernes, una decisión cuestionada por sus supuestas víctimas.

Los pacientes en cuestión, de entre 4 y 80 años, operados por problemas menores, sufrieron todos paros cardíacos durante cirugías en las que estaba implicado el doctor Frédéric Péchier, de 47 años.

Péchier es "el denominador común" de estos casos detectados en la región de Besançon (este) por el cuerpo médico entre 2008 y 2016, señaló el jueves el fiscal de Étienne Manteaux en una rueda de prensa.

Los investigadores, que privilegian la hipótesis del "bombero pirómano", sospechan que Péchier administraba dosis potencialmente letales de potasio y de anestésicos a varios pacientes, para después mostrar su talento reanimándolos.

Después de haber sido interrogado durante varias horas por una jueza el jueves, ésta lo liberó bajo control judicial, yendo en contra de la fiscalía, que había recomendado que permanezca en detención.

Frédéric Péchier niega las acusaciones en su contra. "Es una decisión justa", dijo a la AFP Randall Schwerdorffer, uno de sus abogados.

Bajo control judicial, Péchier no podrá ejercer su profesión ni ir a Besançon o a la localidad vecina, en donde reside.

El fiscal Etienne Manteaux dijo a la AFP que la fiscalía apelará esta decisión.

Para las víctimas, "que viven desde hace dos años un verdadero ascensor emocional", su liberación "es incomprensible", indicó Frédéric Berna, abogado de la parte civil.

"Estamos profundamente consternados por esta decisión", declaró en una conferencia de prensa Sandra Simard, una de sus presuntas víctimas.

Esta mujer de 38 años estuvo en coma cinco días después de haber sufrido un paro cardíaco durante una operación de la espalda en 2017. "Me quedé con daño cerebral, incluyendo secuelas cognitivas, problemas de memoria y concentración", afirmó.

Odile Lacherey, de 47 años, fue sometida a una histerectomía en 2015. "Tuve un paro cardíaco en la mesa de operaciones y terminé en la unidad de cuidados intensivos durante cuatro días".

Según el fiscal de Besançon, el doctor admitió al final de su interrogatorio que se cometieron "actos criminales, envenenamientos" en una de las clínicas en las que trabajaba, pero negó que él fuera el autor.

El caso recuerda al de un ex enfermero alemán, acusado de haber asesinado a un centenar de pacientes con inyecciones letales. La justicia alemana pidió este jueves cadena perpetua para este hombre de 42 años.

Durante cinco años, Högel inyectó, según la acusación de manera intencionada, medicamentos a sus pacientes que provocaban un paro cardíaco.

Luego los intentaba reanimar, sin éxito.

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