Los llamados al diálogo para restablecer la paz en Bolivia se multiplicaban este jueves tras violentos choques entre leales y opositores al presidente Evo Morales, reelegido en unas cuestionadas elecciones, que dejan hasta ahora tres muertos y unos 200 heridos.

Los obispos bolivianos iniciaron contactos preliminares con las autoridades para establecer un diálogo. "Ya se ha tomado contacto con el gobierno (...), estamos esperando la respuesta", dijo a la prensa el arzobispo de Sucre (la capital boliviana), Jesús Juárez.

Junto a otros obispos, Juárez participó en 1985 en una histórica mediación que pacificó el país cuando el entonces presidente izquierdista Hernán Siles Zuazo acortó su mandato un año para superar una crisis social provocada por una hiperinflación que llegó en su pico al 23.000%.

Al llamado al diálogo se sumó el expresidente boliviano Eduardo Rodríguez-Veltzé (2005-2006): "Sólo la paz, la tolerancia, el respeto por la vida y la dignidad permitirán abrir un diálogo constructivo para asegurar la convivencia democrática", escribió en Twitter.

"Ese el desafío urgente para el estado, sus autoridades, líderes cívicos, políticos y movimientos sociales. Alto a la violencia", agregó.

Rodríguez-Veltzé ocupó un interinato para superar una crisis ocasionada por la renuncia a la presidencia de Carlos Mesa, ahora candidato derrotado por Morales, quien había sucedido a Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), que dimitió por una rebelión popular.

Aliada del gobierno izquierdista, la Central Obrera Boliviana (COB), que agrupa a sindicatos y que en el pasado tuvo un papel decisorio, también hizo un "llamado de paz a todo el pueblo boliviano", a través de su dirigente principal, Juan Carlos Huarachi.

Ante la escalada de las protestas en los nueve departamentos de Bolivia, los analistas políticos también sugieren la instalación de un diálogo para contener la violencia, desatada tras los cuestionados comicios del 20 de octubre.

"Sr Morales y (Álvaro) García Linera (vicepresidente): convoquen de manera inmediata a una cumbre política, Bolivia está acercándose peligrosamente a un enfrentamiento destructivo", tuiteó el analista político y académico Carlos Cordero.

"Un mediador imparcial garantizará confianza, diálogo, plazos y características de los acuerdos para pacificar el país", agregó.

La oposición pide nuevas elecciones y la dimisión del presidente Morales, cuyo actual mandato constitucional de cinco años culmina el 22 de enero de 2020.

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