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Un agricultor ofrece verduras gratuitas en una protesta en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, el 24 de abril de 2017

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"Usted paga cuatro veces más de lo que yo recibo por cultivar mi verdura ¿Le parece justo?", preguntó Teresa a la AFP mientras cientos de pequeños productores realizaban el 'verdurazo' en la Plaza de Mayo de Buenos Aires regalando 20.000 kilos de verdura fresca.

Llegó desde Tarija (Bolivia) en 2006 para trabajar la tierra en una huerta familiar de las afueras de Buenos Aires y pide "que salga al fin la ley para poder ser dueña de un pedacito de tierra".

A sus 30 años, hace una década que cuida de sus verduras en Florencio Varela, una zona de fincas de las afueras de Buenos Aires de donde sale el grueso de las frutas y hortalizas que se consumen en la capital.

"Pagamos al mes 7.000 pesos la hectárea (450 dólares) por alquilar la tierra. Si nos inundamos y lo perdemos todo, el dueño igual quiere su paga", explica.

En la huerta trabaja junto a sus tíos, sus ocho primos, sus cuatro hermanos, sobrinos y una abuela, todos bolivianos como la mayoría de sus vecinos.

"El trabajo es duro, y las cosas se han puesto peor. Cada vez producimos más pero somos más pobres porque se encarece todo", explica con una sonrisa de piezas ausentes.

Hace siete meses los pequeños productores organizados en la llamada Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) presentaron al Congreso un proyecto de ley para acceder a la propiedad de la tierra mediante la ayuda del Estado con créditos blandos. Fue el corolario de otro 'verdurazo' de protesta.

También piden asistencia para organizarse en cooperativas de menudeo y apropiarse de parte de la renta que hoy se llevan intermediarios.

"¡Mire como se pelean por un puñado de espinaca!, ve? eso es porque la pagan 30 pesos (2 dólares) en el mercado, pero a nosotros nos dan centavitos", se queja Néstor Albornoz, de 42 años mientras señala decenas de manos alzadas alrededor del camión que regala verdura.

La realidad del pequeño productor es similar en otros puntos de este país cuya economía cayó 2,3% en 2016, durante el primer año de gobierno de Mauricio Macri con 40% de inflación y 26,5% proyectada para este año, según el FMI.

Cecilio llegó desde Santiago del Estero, lleva una gallina en los brazos igual que sus dos hijos, Ester de 19 y Emilio de 22.

Es tercera generación de recolectores de algodón, "pero como el precio de la fibra decayó, empecé hace tres años con la avicultura. Apenas se subsiste, por eso los jóvenes se van y los pueblos se van muriendo", resume, aludiendo a otro costado de la crisis.

"Mis gallinas son mi esperanza, si no salgo a flote me las comeré y ya", dice resignado.

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AFP