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El ministro británico para el Brexit, David Davis, habla sobre el libro blanco para la 'Gran Ley de Derogación' (Great Repeal Bill) en el Parlamento británico, en Londres, el 30 de marzo de 2017

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El gobierno británico quitó hierro este jueves a su amenaza de dejar de colaborar en temas de seguridad con la Unión Europea (UE) si no hay acuerdo comercial, al tiempo que dará el primer paso para desenredar sus leyes de las europeas.

En una tribuna en siete diarios europeos, la primera ministra británica May lanzó un mensaje tranquilizador, expresando su deseo de mantener una "profunda y especial relación con toda la UE" tras el Brexit.

"Estamos convencidos de que será posible llegar a un acuerdo en el plazo previsto, y además de un modo que refuerce los valores europeos que todos compartimos y que el mundo necesita", escribió May en el diario español El País.

Sin embargo, en la carta que dirigió a la Unión Europea para dar inicio a la separación, May se refirió a la seguridad en 11 ocasiones.

"En términos de seguridad, un fracaso a la hora de alcanzar un acuerdo se traduciría en el debilitamiento de nuestra cooperación en la lucha contra el crimen y el terrorismo", escribió May.

"No es una amenaza", dijo este jueves a la BBC el ministro británico del Brexit, David Davis. "Es una constatación del hecho de que sería perjudicial para ambas partes que no lleguemos a un acuerdo. Es un argumento para lograr un acuerdo", añadió.

Guy Verhofstadt, referente del Parlamento Europeo para las negociaciones del Brexit, no apreció las intenciones británicas.

"La seguridad de todos los ciudadanos es un tema demasiado grave" para negociar, dijo.

"Trato de ser un caballero con las señoras, así que no uso, ni pienso, en la palabra 'chantaje'", añadió Verhofstadt.

La ministra del Interior británica, Amber Rudd, insistió en que la seguridad tiene que ser también objeto de negociaciones. "Somos el mayor contribuyente a Europol. Si nos vamos de Europol, nos llevamos la información", dijo Rudd.

- "La seguridad es algo muy serio" -

También hubo críticas dentro del Reino Unido.

"Somos el Reino Unido. No hacemos estas cosas. No amenazamos con ignorar atentados terroristas a cambio de libre comercio. No amenazamos vidas a cambio de acuerdos aduaneros", escribió en la red Twitter la portavoz de Interior de la oposición laborista, Yvette Cooper.

No fue la única fricción. Merkel echó un jarro de agua fría a la pretension británica de negociar un acuerdo de libre comercio al mismo tiempo que el divorcio, como May pidió en su carta.

"Antes habrá que clarificar en las negociaciones cómo desligar las estrechas imbricaciones" entre la UE y el Reino Unido, dijo Merkel.

El presidente francés François Hollande le dijo lo mismo a May en la conversación telefónica que mantuvieron este jueves, señaló el Elíseo, mientras Rajoy le recordó "la posición unitaria de la UE respecto a la negociación".

"El Brexit no es el fin del mundo pero tenemos que convertirlo en el inicio de algo nuevo, más fuerte y mejor" para evitar la progresión del populismo, declaró el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

- La gran derogación -

El Reino Unido empezará este jueves a afrontar esas imbricaciones mencionadas por Merkel, iniciando la tarea colosal de separar sus leyes de las europeas, tras 44 años de supremacía de la legislación y los tribunales europeos.

El gobierno publicará este jueves un libro blanco con las grandes líneas sobre la "Gran Ley de Derogación" (Great Repeal Bill), que convertirá en leyes británicas todas las europeas, con la intención de que no haya un salto legislativo al vacío cuando el país abandone la UE.

A partir de la aprobación de ese instrumento, se irán examinando una a una todas esas leyes europeas para ir enmendándolas o derogándolas.

Los planes del gobierno despiertan recelo entre la oposición, porque darán a los ministros, además de a los gobiernos regionales de Escocia, Irlanda del Norte y Gales, la potestad, durante un breve periodo de tiempo, de cambiar esas leyes europeas, recurriendo a un mecanismo del año 1539 que usó Enrique VIII para legislar por proclamación, sin tener en cuenta al parlamento.

David Davis garantizó a los diputados que no habrá abusos y que todo se hará de modo que el "Parlamento esté satisfecho con lo adecuado del proceso".

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AFP