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Los conservadores alemanes decidirán a finales de abril sobre la sucesión de Merkel

La líder de la Unión Democrática Cristiana (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, el 24 de febrero de 2020 en Berlín afp_tickers
Este contenido fue publicado el 24 febrero 2020 - 10:12
(AFP)

El partido conservador alemán, en plena crisis y un día después de una derrota electoral, decidió el lunes que el 25 de abril elegirá a su nuevo presidente, candidato a la sucesión de Angela Merkel en 2021.

Tras una semana de consultas dirigidas por la presidenta de la Unión Democrática Cristiana (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, apodada "AKK", que dimitió del cargo, los responsables de la formación decidieron la celebración en abril de un congreso extraordinario para designar a su sucesor.

Y por primera vez mencionó los nombres de los cuatro posibles candidatos que deberían someterse al voto de los delgados del partido.

Se trata por una parte de los moderados Armin Laschet y Norbert Röttgen y por otra de Friedrich Merz, que debería oficializar su candidatura el martes, y de Jens Spahn. Los dos últimos son partidarios de una clara ruptura con el rumbo centrista de la era Merkel y de un golpe de timón a la derecha.

- "Señal clara" -

La actual presidenta de la CDU, que ha debido retirarse de la carrera a la cancillería a falta de autoridad suficiente, levantó otro obstáculo: el futuro líder del partido será también su candidato a la cancillería, que dejará Merkel a más tardar en las elecciones legislativas de fines de 2021.

La elección del futuro presidente de partido "constituirá una clara señal para la candidatura a la Cancillería", señaló en una conferencia de prensa la ex delfina de Merkel. "La cuestión se resolverá después", añadió.

A continuación, la CDU tendrá que convencer a su partido hermano bávaro CSU de aceptar su decisión. El lunes, "muy sorprendido" por no haber sido consultado.

AKK nunca logró imponer su autoridad sobre el partido a pesar de su elección a finales de 2018 frente a Merz y Spahn: Tomó la CDU en el momento en que el movimiento había ganado con el desgaste del poder después de 15 años de mandato de Merkel.

Las instancias dirigentes de la CDU se reunieron el lunes en Berlín, un día después de una derrota de peso en las regionales de Hamburgo, donde la agrupación quedó tercera con apenas 11,2% de los votos, tras los socialdemócratas con 39% y los ecologistas que pasaron de 12,3% a 24,2%.

El partido fue visiblemente sancionado como consecuencia de sus turbulencias internas. Desde hace varias semanas está sin dirección y dividido por tiranteces sobre su línea política, sobre todo con respecto a los extremos, tanto de derecha como de izquierda.

- Ni-ni -

Hasta ahora la CDU se inclinó por la línea del "ni-ni", excluyendo alianzas tanto con la extrema derecha como con la izquierda radical. El debate alcanzó su punto culminante en la región de Turingia.

Después de aliarse con la ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD), causando la renuncia de AKK, la CDU local optó este fin de semana por cooperar con la izquierda radical de Die Linke. Consecuencia: nueva protesta y llamado al orden de su dirección nacional.

Los cuatro candidatos oficiales o previstos para dirigir la CDU, con los que AKK se reunió la semana pasada, anunciaron "rápidamente esta semana si son o no candidatos a la cancillería", precisó la actual ministra de Defensa.

La decisión definirá el futuro de este partido, que ha dominado la vida política alemana durante más de 70 años, pero ha visto erosionarse su base electoral.

Hoy apenas recoge el 27% de la intención de voto, contra el 23% para los Verdes y el 14% para la extrema derecha.

Merz, un viejo enemigo de Merkel, y Spahn, estrella emergente del partido, quieren tratar de recuperar a una parte de los electores tentados por la extrema derecha.

Los otros dos: Laschet, un líder regional, y Röttgen, ex ministro de Medioambiente que había sido destituido por la canciller, favorecen la continuación de una política centrista, aunque ambos tomen distancia con la canciller.

En vista de los sondeos, la competencia podría al final reducirse a un duelo entre Merz y Laschet.

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