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El arzobispo Maurice Amseeh (I) durante la inauguración de la catedral de San Jorge en la ciudad siria de Hassake el 19 de agosto de 2017

(afp_tickers)

Los siríacos ortodoxos de Hassake, ciudad del noreste de Siria, celebraron este sábado la llegada de un nuevo obispo a su comunidad, cuatro años después de que el anterior huyera del país.

Desde que estalló hace seis años, la guerra de Siria desplazó a más de la mitad de la población. En algunas regiones, los cristianos se vieron particularmente atacados por los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI), que destruyeron y profanaron muchas iglesias y símbolos cristianos.

Para los fieles reunidos el sábado en la catedral San Jorge de Hassake, la llegada del arzobisco Maurice Amseeh es una muestra de resistencia de su comunidad pese a la guerra.

"Es cierto que mucha gente se ha ido, pero nosotros seguimos aquí, y lo que ha ocurrido hoy es la prueba de que estamos todavía en este país y que nos quedaremos", afirmó Jenny Hakop, una estudiante de 23 años.

Los asistentes lanzaron gritos de júbilo cuando el nuevo arzobispo bendijo a los fieles, vestido con una imponente casulla azul y blanca bordada con hilo de oro.

"Sin obispo, un rebaño pierde su camino", afirmó Georgette, una profesora de 37 años, expresando su esperanza de que Amseeh ayude a revitalizar la iglesia cristiana en la zona.

El mandato oficial del nuevo obispo se extiende hasta la comunidad siríaca ortodoxa de la región de Al Jazira y del Éufrates (noreste), incluida la provincia de Deir Ezzor, en gran parte bajo control del EI.

"En cuanto Deir Ezzor sea liberada del terrorismo, iré allí en peregrinación para reconstruir los edificios y apoyar a la población", aseguró Amseeh a la AFP.

Una gran parte de la provincia de Hassake y la ciudad epónima forman parte de una "administración autónoma" kurda. El régimen sirio controla algunas zonas.

En el exterior de la iglesia, se podía ver una gran fotografía del presidente Bashar Al Asad.

Los siríacos, que siguen la tradición de los cristianos de Oriente, rezan en arameo. Esta comunidad se divide en dos ramas -ortodoxa y católica- y constituye un 15% de los 1,2 millones de cristianos en Siria.

Antes del inicio del conflicto en marzo de 2011, los cristianos, surgidos de 11 comunidades diferentes, representaban un 5% de la población siria.

Más de 330.000 personas murieron en Siria desde el inicio de la guerra.

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AFP