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El activista paquistaní del grupo musulmán perseguido de los chiítas hazaras Liaquat Ali Hazara, solicitante de asilo en Reino Unido, fotografiado el 29 de septiembre de 2015 en Londres

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El sistema de asilo de Europa ha superado de largo el punto de saturación y tiene a miles de personas en el limbo, como Liaquat Alí Hazara, que lleva 11 años en Reino Unido y es ya más británico que paquistaní.

Aquellos cuyas solicitudes de asilo son rechazadas se ven atrapados en sistemas burocráticos que no alcanzan a expulsar a todos ellos ni regularizan su situación, dejándolos en una situación de indefinición durante meses e incluso años.

El resultado puede ser una experiencia difícil para los solicitantes de asilo rechazados y un dolor de cabeza político para los países de la Unión Europea.

Liaquat Ali Hazara, de 37 años, activista paquistaní del grupo musulmán perseguido de los chiítas hazaras, solicitó asilo en Gran Bretaña en 2012, después de haber recibido amenazas de grupos militantes talibanes y de Lashkar-e-Jhangvi, y confiesa que prefiere "morir que afrontar de nuevo" lo que vivió en su país.

Su solicitud fue rechazada en 2013, pero él continúa desafiando la decisión en los tribunales, después de haber pasado seis meses detenido el año pasado, en lo que describe como "la peor experiencia" de su vida, "peor que una cárcel".

El activista, que llegó por primera vez a Reino Unido en 2005, dijo a la AFP: "he dado 11 años de mi vida a Reino Unido. Mis costumbres, mis características, mis particularidades... Todo se ha vuelto británico". "Amo a este país y amo a esta gente. Podría serles muy útil si me abrieran los brazos", lamentó.

Los cinco países de la UE que recibieron el mayor número de solicitudes de asilo en el segundo trimestre de este año fueron Alemania, Hungría, Austria, Italia y Francia. La mayoría de los rechazos se emitieron en Alemania (57% de las 46.085 decisiones iniciales), Francia (75% de 19.425), Italia (53% de 13.760), Reino Unido (60% de 8.080) y Suecia (25% de 10.065).

- La larga espera -

El sistema de asilo británico ha sido durante años un dolor de cabeza para los gobiernos, que trata de acabar con la acumulación de casos históricos, relacionados sobre todo con problemas de organización. El primer ministro, David Cameron, se comprometió en julio de deportar a más inmigrantes y el gobierno está realizando consultas sobre la legislación para frenar el apoyo financiero a los solicitantes de asilo rechazados.

Pero hay más de 21.000 solicitudes de asilo que datan de 2006 sin resolver, de acuerdo con las cifras oficiales.

Un estudio realizado por los diputados en julio cifró el coste de mantener a una persona durante un año en un centro de detención de inmigrantes en más de 36.000 libras (48.000 euros, 55.000 dólares).

Gran Bretaña es el único país de la UE donde no hay límite para la cantidad de tiempo que un solicitante de asilo puede ser mantenido en un centro de detención de inmigrantes.

En Alemania, que espera este año hasta un millón de refugiados e inmigrantes después de que la jefa de gobierno, Angela Merkel, optara por abrirle las puertas, hay un creciente debate público acerca de la expulsión de los solicitantes de asilo rechazados, algo que, en la práctica, es relativamente raro.

En Francia, un poderoso organismo de control de las finanzas públicas estimó este año que sólo el 1% de los solicitantes de asilo cuyas demandas fueron rechazadas acabó siendo expulsado. El gobierno se impuso la cifra del 20% y los ministros están tratando de acelerar los procesos de expulsión.

En Suecia, los solicitantes de asilo rechazados tienen entre dos y cuatro semanas para salir del país voluntariamente, en un sistema que es percibido como eficiente. Sin embargo, hay quién se pregunta cuánto tiempo más funcionará teniendo en cuenta el gran número de llegadas de Siria y otros lugares.

- Falta de visión -

Solucionar los problemas del sistema es difícil. En Reino Unido, como en muchos otros países de la UE, la inmigración es un tema político muy delicado. Un sondeo de opinión de Ipsos MORI/Economist en septiembre encontró que el 56% del público considera la inmigración el tema más importante que afronta Reino Unido, "el más alto nivel de preocupación" jamas provocado por esta cuestión.

Algunos expertos creen que la inmigración podría ser uno de los grandes temas del siglo y que los países tienen que cambiar la forma en que la manejan.

El profesor Alexander Betts, director del Centro de Estudios sobre Refugiados de la Universidad de Oxford, sostuvo que muchos de los que llegan se sitúan entre las definiciones existentes de "refugiados" e "inmigrantes económicos" y podrían ser llamados "inmigrantes de supervivencia".

"El mundo en su conjunto carece de visión para responder a la naturaleza cambiante del desplazamiento", escribió en el periódico The Observer en septiembre.

AFP