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La primera ministra de Escocia y líder de los nacionalistas de la región, Nicola Sturgeon, entre los periodistas en el Parlamento británico, en el centro de Londres el 19 de abril de 2017

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Los nacionalistas escoceses necesitan igualar o mejorar sus buenos resultados de 2015 en las elecciones nacionales legislativas del 8 de junio para poder dar legitimidad a su demanda de un nuevo referéndum de independencia.

La jefa del Gobierno escocés, Nicola Sturgeon, líder de la formación independentista Partido Nacional Escocés (SNP), tildó de "hipócrita" a la primera ministra británica, Theresa May, por adelantar los comicios cuando había reiterado que no iba a hacerlo, y le advirtió de que una victoria aplastante de los secesionistas en Escocia "reduciría a polvo" los obstáculos para un nuevo referéndum de independencia.

La tarea no será difícil, porque el SNP logró 56 de los 59 escaños nacionales en juego en Escocia en las elecciones de mayo de 2015, con aproximadamente el 50% de los votos.

Los escoceses decidieron seguir siendo británicos en el referéndum de secesión de 2014, con un resultado de 55% a favor y 45% en contra, pero los independentistas argumentan que el Brexit ha cambiado las circunstancias y merecen una nueva oportunidad de pronunciarse sobre su unión con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

En el referéndum sobre la Unión Europea (UE), los escoceses votaron mayoritariamente (62%) a favor de la permanencia, pero son sólo 5,2 millones sobre una población británica de 64 millones de personas, por lo que su voto se diluyó por completo.

Sturgeon pidió entonces otro plebiscito de secesión, alegando que Escocia quiere seguir en la UE, pero May le replicó que "no es buen momento", al menos hasta que concluyan los dos años de negociaciones de divorcio con Bruselas.

"El SNP ganará estas elecciones (en Escocia), de eso no hay duda", dijo a la AFP Craig McAngus, profesor de Ciencias Políticas de la universidad escocesa de Aberdeen. "Puedes apostar tranquilamente a que logrará más del 40%, incluso 50% de los votos, y eso reforzará a Nicola Sturgeon", aseguró.

- Hartazgo electoral -

No está claro que los escoceses compartan el entusiasmo por un nuevo referéndum y sí, en cambio, que estén hartos de comicios.

Es posible que hayan perdido la cuenta de las veces que han ido a votar en los últimos tres años: referéndum de independencia en 2014, elecciones generales en 2015, comicios regionales y luego referéndum de la UE en 2016, elecciones municipales en mayo de 2017 y generales en junio de 2017...

"May esgrime que los escoceses están hartos de oír hablar de independencia y que el momento no ha llegado", estimó McAngus. "Pero no puede rechazar indefinidamente un nuevo referéndum, y Nicola Sturgeon guarda algunos ases en la manga", sostuvo el analista.

A diferencia de España, donde el gobierno central le niega un referéndum de independencia al catalán basándose en la Constitución, el Reino Unido no dispone de Carta Magna escrita y la unión de sus reinos fue contractual, gracias al Tratado de la Unión de 1707, por lo que Londres no puede rechazar el plebiscito, sino solamente tratar de aplazar su convocatoria.

Para John Curtice, experto en sondeos de opinión pública y profesor de Ciencias Políticas de la universidad escocesa de Strathclyde, en Glasgow, el SNP mantendrá la mayoría de sus escaños y no renunciará a su independentismo.

"Defienden 56 de los 59 escaños", un resultado tan bueno que quizás sea difícil de igualar, dijo Curtice, "pero si logran entre 45% y 50% de los votos, no se podrá decir que perdieron apoyo".

Los tres escaños que no lograron en mayo de 2015 fueron uno para los conservadores, otro para los laboristas y el tercero para los liberal-demócratas.

- Habrá referéndum -

"Será sin duda un 50%-50% para los unionistas y el SNP, como ahora", estimó John Curtice, "pero eso haría más difícil que May trate de aplazar el referéndum hasta después de 2021".

May "ha dicho 'no ahora', pero no dijo cuándo, y sus argumentos se contradicen con su decisión repentina de convocar elecciones anticipadas", añadió Curtice. "Si podemos celebrar elecciones en pleno Brexit, ¿por qué no un referéndum de independencia?", subrayó.

Para McAngus, "si los independentistas logran una nueva victoria clara, con una promesa también clara de convocar un nuevo referéndum, el gobierno de Londres debería ser muy caradura para rechazarlo".

"A fin de cuentas", añadió el analista, "habrá referéndum, es una cuestión de tiempo".

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AFP