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Roy Moore, ganador de una elección senatorial republicana en Alabama, habla con los medios tras su victoria el 26 de septiembre de 2017, en Montgomery, EEUU

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El presidente estadounidense, Donald Trump, recibió un revés en la noche del martes en el estado de Alabama, donde su candidato perdió una primaria senatorial republicana que tendrá consecuencias a nivel nacional.

El senador Luther Strange, a quien el mandatario apoyó, perdió las primarias ante el magistrado ultraconservador Roy Moore, que contó con el respaldo de Steve Bannon, un exasesor de Trump que abandonó la Casa Blanca en agosto.

Finalizado el conteo, Moore obtuvo un 54,9% de los votos, contra el 45,1% de Strange, senador nombrado temporalmente en febrero para ocupar una banca vacante y candidato oficioso del aparato del Partido Republicano y de los caciques del Congreso.

"¡Gracias a ustedes, esta noche el 'establishment' ha sido derrotado en Alabama!" se congratuló el vencedor en un tuit.

Pero Trump pasó página rápidamente, borrando sus tuits de apoyo a Strange y felicitando calurosamente al republicano electo.

"Felicitaciones a Roy Moore por su victoria en la primaria republicana", escribió Trump en su cuenta de Twitter apenas se dio a conocer el resultado.

"Hablé anoche con Roy Moore por primera vez. Parece muy buen tipo y ha hecho una campaña fantástica", escribió en la mañana de este miércoles, tras pedir que "gane" el 12 de diciembre en la elección contra el candidato demócrata al Senado.

El enfrentamiento no era tanto ideológico como de personalidades distintas. Ninguno de los dos tenía un perfil típicamente trumpista, aunque ambos afirmaron que querían defender al presidente.

"No dejen que la prensa diga que yo no apoyo al presidente porque él apoyó a mi oponente", dijo Moore en su discurso tras ser nombrado vencedor de la contienda.

- Un bastión conservador -

Moore, un héroe local de la derecha religiosa, era el favorito de un grupo de figuras trumpistas, entre ellas Steve Bannon, el exconsejero Sebastian Gorka, además de la excandidata a la vicepresidencia Sarah Palin.

Los electores republicanos de Alabama, bastión conservador del sur de Estados Unidos, debían elegir entre los dos candidatos en esta primaria para la elección parcial senatorial, un escrutinio seguido a nivel nacional.

Los sondeos daban en promedio ganador a Moore, pese al muy visible apoyo del presidente a Strange en las últimas semanas, en Twitter y en sus apariciones públicas.

Anticipando un probable fracaso, Trump se preguntó en voz alta si había tomado la decisión correcta. "Para ser honesto, probablemente haya cometido un error", dijo en un mitin el viernes.

"Si Luther no gana (...) van a decir que el presidente de EEUU no fue capaz de hacer ganar a su candidato. Es terrible, un momento terrible para Trump", afirmó.

Agregando, sin embargo: "Si su adversario gana, haré campaña por él como nunca" en la posterior elección.

- La cruzada de Bannon -

El enfrentamiento representó más una batalla de personalidades que ideológica.

Ninguno de los dos candidatos corresponde al perfil trumpista típico, aunque ambos dijeron que querían defender a Trump.

Luther Strange es un conservador clásico, político de carrera, que no tiene nada de rebelde y prometió lealtad al multimillonario presidente.

Roy Moore, por su parte, reiteró que Strange sería la marioneta del líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, enemigo público declarado de Bannon.

El exconsejero, convertido en jefe del sitio Breitbart, declaró la guerra a los republicanos, que, según él, buscan mantener el statu quo y desviar el programa populista de Trump.

Como ilustra la batalla casi perdida en el Congreso para derogar la ley de cobertura sanitaria de Barack Obama a causa de las deserciones republicanas, o la resistencia al proyecto de construcción del muro en la frontera con México.

"Se supone que los partidarios consecuentes de Trump no lo desafían. Nosotros estamos aquí para apoyarlo. La mejor manera de lograrlo es elegir a alguien que defienda al presidente", explicó Steve Bannon al canal Fox News el lunes.

"Las élites me desprecian", dijo complacido el jefe de Breitbart. "Piensan que soy un mal tipo, que soy peligroso. Yo llevo ese desprecio como un símbolo de orgullo. Ellos ayudaron a destruir este país. Cometieron un crimen económico contra los trabajadores y las trabajadoras del corazón de este país", añadió.

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AFP