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Un policía afgano vigilando en el lugar de un atentado suicida contra un minibús de empleados de un canal de televisión afgano, que dejó siete muertos, el 20 de enero de 2016 en la capital, Kabul

(afp_tickers)

Los talibanes afganos rechazaron este sábado participar en las negociaciones de paz, frustrando de nuevo las esperanzas de poner fin a 14 años de insurgencia que han dejado miles de muertos.

El Gobierno afgano y sus tres socios internacionales (China, Estados Unidos y Pakistán), impulsores de las negociaciones, esperaban reanudar el diálogo, suspendido el año pasado, a principios de marzo en Pakistán.

En un comunicado, los talibanes "rechazan los rumores" según los cuales "delegados del Emirato Islámico [como se autodenominan] participarán en las próximas reuniones con el permiso del mulá Ajtar Mansur", el líder del movimiento, sucesor del mulá Omar. "Hasta que no termine la ocupación de las fuerzas extranjeras, hasta que no se retire a los talibanes de las 'listas negras' internacionales y se libere a los prisioneros, estas negociaciones son inútiles y engañosas y no darán ningún resultado", indica el comunicado.

"Los talibanes participarán algún día en las negociaciones pero cuando tengan una posición mucho más fuerte de la que tienen ahora", dijo a AFP el analista y general retirado Atiqullah Amarkhil, al que no le sorprende el anuncio.

Desde diciembre de 2014, cuando terminó la misión de combate de la Otan en Afganistán, los talibanes han conseguido lanzar importantes ofensivas contra los 350.000 soldados y policías afganos, ahora solos en la lucha contra la insurrección.

Los 13.000 soldados extranjeros aún en el país se dedican únicamente a la formación y al asesoramiento.

El año pasado los rebeldes demostraron incluso ser capaces de conquistar durante varios días una gran ciudad, Kunduz, en el norte del país. Muchos de sus habitantes temieron entonces un vuelta del régimen rigorista que rigió en Afganistán entre 1996 y 2001.

Junto a la ofensiva militar, los talibanes siguen una campaña de atentados. El sábado pasado 25 personas, en su mayoría civiles, murieron en dos ataques, uno en el este del país y otro en Kabul.

2015 fue el año más mortífero para los civiles desde 2009, cuando la ONU empezó a contabilizar el número de afganos muertos o heridos en el conflicto. En total, la guerra ha dejado 11.002 víctimas civiles, con 3.545 muertos sólo el año pasado, indica el informe anual de Naciones Unidas.

Para alcanzar la paz en un país que lleva 35 años inmerso en la violencia el presidente afgano, Ashraf Ghani, apuesta ahora por el diálogo con los insurgentes.

La primera ronda de negociaciones directas entre los talibanes y el gobierno afgano tuvo lugar en junio en Pakistán pero la segunda reunión quedó aplazada sin fecha tras el anuncio de la muerte del mulá Omar.

Desde entonces el gobierno afgano ha obtenido el apoyo de China, Estados Unidos y Pakistán —el país donde históricamente se han refugiado los talibanes— para reanudar las negociaciones.

En cuatro reuniones organizadas en lo que va de año en Kabul e Islamabad, los cuatro países han pedido "a todos los grupos talibanes" que se siente en la mesa de negociaciones, en un intento de que haya un único interlocutor.

Sin embargo el mulá Mansur, sucesor de Omar, no tiene el apoyo unánime de todas las facciones talibanas y varios importantes dirigentes han creado grupos disidentes.

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AFP