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Varias personas observan el 14 de junio de 2017 el incendio de la Grenfell Tower, en Londres

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Conmocionados por el enorme incendio que calcinó su edificio de viviendas sociales en un barrio londinense, los vecinos dieron rienda suelta este miércoles a su enfado para denunciar un supuesto abandono de las autoridades.

Damian Collins, expresidente de la Asociación de Residentes de la Grenfell Tower, cuyo incendio el martes por la noche se cobró al menos 12 vidas, afirmó que los vecinos se habían quejado ante el Ayuntamiento del distrito por cómo se habían llevado a cabo unas obras de renovación del inmueble el año pasado.

"Solíamos decirlo (...) Ocurrirá una tragedia antes de que la gente se despierte y antes de que la gente que gestiona el edificio rinda cuentas", declaró Collins a la AFP, mientras el inmueble de 24 plantas ardía cerca de allí.

Collins afirmó que los habitantes de la torre estaban muy preocupados por la falta de salidas de emergencia y que en 2015 firmaron una petición que fue ignorada.

"La historia es que, esta mañana, al levantarme, no me sorprendí (...) Conmocionado, aterrorizado por toda la gente que vive aquí [sí], pero no sorprendido", puntualizó.

La Grenfell Tower es un edificio de hormigón, de viviendas sociales, construido en 1974 en una zona obrera que se acabó gentrificando rápidamente, dentro del distrito en gran parte acomodado de Kensington y Chelsea.

Su renovación del año pasado costó 8,7 millones de libras (9,9 millones de euros, 11 millones de dólares) e incluyó un revestimiento exterior que, según los habitantes, fue el causante de que se propagara el fuego.

Stewart Wallace, un vecino de 59 años que afirmó haber sido evacuado de su casa por el temor a un posible colapso de la Grenfell Tower, dijo que los habitantes de la torre estaban esperando respuesta por parte de las autoridades: "Se preguntan dónde están los concejales, están buscando a alguien a quien culpar".

- Ni rastro del Ayuntamiento -

Mientras que los vecinos veían horrorizados cómo las llamas devoraban el edificio, algunos con mascarillas, la gente donaba bolsas con ropa y botellas de agua a una iglesia cercana.

Nana Akuffo, una chef de 46 años que vive en el barrio, afirmó que la comunidad estaba acostumbrada a salir adelante por sí misma.

"Son los residentes quienes están haciéndose cargo de todo. Al Ayuntamiento ni se le ve", señaló.

"Si esto hubiera ocurrido en algún lugar cerca de Kinghtsbridge [una zona rica] ya se habría resuelto, no hubiera sido un problema", denunció Akuffo, en alusión a las múltiples quejas de los vecinos.

Otra residente del barrio, Virginia Sang, de 62 años, aseguró que el "Ayuntamiento estaba al corriente de todos los problemas que ocurrían en la torre" y que, desde que se instaló el nuevo revestimiento, se habían dado muchos problemas de electricidad y gas.

Además, indicó que había visto un aviso en los ascensores que pedía a los residentes que permanecieran en sus viviendas en caso de incendio.

"Si estos problemas se hubieran producido en la parte rica de Kensington y Chelsea, se habrían resuelto, pero aquí no se resolvieron", afirmó Collins.

"Esto es una comunidad multiétnica, multicultural y diversa que, simplemente, no está atendida por la gente que les representa", denunció.

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AFP