Manifestantes llegados de todo el país convergieron el sábado por la noche en Trípoli, gran ciudad del norte de Líbano, en una movilización para demostrar que la protesta contra la clase política sigue viva, constató una corresponsal de la AFP.

Desde el 17 de octubre, Líbano vive manifestaciones masivas contra una clase dirigente considerada corrupta e incompetente. Durante casi dos semanas han tenido paralizado el país.

La vuelta a la calma en los últimos días se inició con la reapertura de los bancos y las escuelas.

La movilización persiste en Trípoli, gran ciudad del norte, mientras que en Beirut ha bajado de intensidad.

"Vine a Trípoli para estar a su lado porque son los únicos que continúan la revolución", dijo entusiasmado Gharird Chehayeb, de unos 30 años, habitante de la ciudad de mayoría drusa de Aley, en el centro.

El sábado por la noche en la plaza Al Nour de Trípoli, varios miles de manifestantes exhibían banderas libanesas e iluminaban el lugar con sus celulares, antes de entonar el himno nacional, constató una corresponsal de la AFP.

En una pancarta se podía leer: "Todos quiere decir todos", lema que exige la dimisión de toda la clase política.

"Trípoli ha estado marginado durante mucho tiempo", lamentó Leila al Fadl, de 50 años, que se desplazó desde la ciudad de mayoría chiita de Nabatiye, en el sur del país.

El 57% de los hogares vive justo en el umbral de la pobreza o por debajo, según la ONU.

El martes, el primer ministro Saad Hariri anunció la dimisión de su gobierno. Los manifestantes reclaman la formación de un nuevo gabinte compuesto de tecnócratas.

También exigieron la dimisión del presidente Michel Aoun y la disolución del Parlamento.

"El movimiento continuará hasta que se realicen nuestras exigencias", afirmó Fahmy Karamé, de 49 años.

El sábado por la noche, también hubo concentraciones en Sidón, ciudad sunita del sur y en el centro de Beirut, en la plaza de los Mártires, donde se reunieron varios cientos de personas.

Decenas de manifestantes marcharon también hasta el Banco Central al grito de: "los impuestos, no los vamos a pagar, que paguen los bancos".

En Baabda, cerca de Beirut, partidarios del presidente Aoun convergieron en la carretera que lleva al palacio presidencial, la víspera de una gran marcha prevista por su partido en el sector.

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