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Manifestantes en Hong Kong desafían prohibición al uso de máscaras

Manifestantes incendian barricadas en el distrito de Sha Tin en Hong Kong el 4 de octubre de 2019 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 04 octubre 2019 - 11:23
(AFP)

Policías y manifestantes que desafían abiertamente la prohibición al uso de máscaras protagonizaron durante el viernes nuevos choques en Hong Kong, incidentes motivaron la suspensión de todo el servicio de transportes públicos.

La excolonia británica y ahora región semiautónoma atraviesa desde junio su peor crisis política desde que fue devuelta a China en 1997, con protestas casi diarias y enfrentamientos cada vez más violentos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes que se tapan la cara.

El viernes, la jefa del Ejecutivo, Carrie Lam, blanco de las críticas de los manifestantes, aludió a unas disposiciones de emergencia (Emergency Ordinance Regulations) que datan de 1922 y que no se habían utilizado desde hacía 52 años, para prohibir el uso de máscaras.

"Creemos que la nueva ley tendrá un efecto disuasorio en los manifestantes violentos y ayudará a la policía en su misión de mantener el orden", dijo en una rueda de prensa.

- Barricadas -

La mandataria precisó que la prohibición no significaba que su gobierno hubiera declarado el estado de emergencia en el territorio semiautónomo.

Pekín mostró rápidamente su apoyo a la prohibición, que consideró "extremadamente necesaria".

"El caos actual en Hong Kong no puede continuar indefinidamente", declaró Yang Guang, portavoz de la oficina del gobierno central para Hong Kong y Macao.

En las redes sociales, la respuesta no se hizo esperar, con multitud de llamados a la manifestación para los tres próximos días. Una muchedumbre invadió las calles del barrio de Central, una escena que se ha vuelto habitual.

Decenas de manifestantes apilaron barreras de plástico, palés de madera y conos de tráfico para formar una barricada, constató la AFP.

Los incidentes no tardaron en estallar y la policía utilizó gases lacrimógenos. Los manifestantes rompieron pancartas con símbolos chinos.

Varios de los enfrentamientos ocurrieron en estaciones de trenes, tanto subterráneos como de superficie.

Ante los extensos daños registrados en numerosas estaciones, la autoridad del sistema ferroviario ordenó la suspensión inmediata de todo el servicio de transportes, en una medida que será revisada recién el domingo.

Esto afecta los trenes subterráneos, los autobuses y la línea expresa que sirve al aeropuerto internacional.

En un distrito del norte del enclave, Yuen Long, un policía, disparó, según la versión oficial cuando la multitud lo rodeó y golpeó.

"Cayó al suelo y fue golpeado por un montón de gente. Ante esa situación de vida o muerte, el agente disparó una vez", indicó el comunicado.

Desde junio, muchos manifestantes empezaron a usar máscaras en las movilizaciones para evitar ser identificados y que se abran diligencias contra ellos. Algunos también llevan casco, gafas de protección o máscaras de gas para protegerse de los gases lacrimógenos y de los proyectiles lanzados por la policía.

"Los jóvenes arriesgan su vida, les da igual que los encarcelen por diez años, así que el hecho de llevar una máscara no les supondrá un problema", declaró a la AFP un hombre de 34 años, que llevaba el rostro tapado.

- Disturbios de 1967 -

El martes, la ciudad vivió su jornada más violenta desde junio. Mientras que en China celebraban el 70º aniversario de la instauración del régimen comunista, Hong Kong fue escenario de enfrentamientos en numerosos barrios.

Por primera vez, un manifestante fue herido de bala, disparada por un policía cuya unidad había sido atacada.

Desde entonces, políticos electos pro-Pekín y sindicatos de la policía reclamaban al ejecutivo que recurriera a las disposiciones previstas para casos de emergencia.

La ley de 1922 autoriza al ejecutivo a tomar "cualquier medida", sin necesitar el permiso del cuerpo legislativo, si se produce una situación de emergencia o si existe un peligro para la población.

Durante los disturbios de 1967 -un movimiento social que degeneró en siete meses de batallas callejeras entre las fuerzas de seguridad y activistas de izquierda-, Reino Unido recurrió a este texto para ampliar los poderes de la policía a la hora de detener a la gente y para censurar a los medios de comunicación.

Sin embargo, la oposición considera que permitir que Lam eluda el control parlamentario de este modo podría llevar a la región a un terreno resbaladizo, y poner en entredicho la reputación de Hong Kong como centro financiero en el que se respeta el Estado de derecho y la independencia de la justicia.

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