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Imagen de la entrada de la mezquita All Dulles Area Muslim Society de Sterling, en Virginia, Estados Unidos, el 19 de junio de 2017

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Una joven musulmana de 17 años resultó muerta el domingo tras haber sido secuestrada delante de una mezquita cerca de Washington, pero por el momento la Policía ha evitado calificar el hecho de crimen racista.

El homicidio, cometido poco antes de otro ataque cerca de una mezquita de Londres, ha provocado un gran impacto en la comunidad musulmana local, cuando faltan pocos días para el fin del mes del Ramadán.

"Estamos desolados y con el corazón roto", declararon en un comunicado los representantes de la mezquita All Dulles Area Muslim Society de Sterling, en Virginia. "Es momento de juntarnos, de orar y cuidar a nuestros jóvenes", agregaron.

Nabra Hassanen, de 17 años, caminaba con amigos después de las oraciones nocturnas del Ramadán la noche del sábado al domingo, cuando el grupo fue abordado por un automovilista frente a la mezquita en un suburbio de Washington.

Le siguió un altercado y el hombre salió de su vehículo con un bate de béisbol, indicaron algunos fieles de la mezquita. Los jóvenes corrieron a refugiarse en el templo y luego se dieron cuenta de la ausencia de Nabra.

Tras varias horas de búsquedas, el cuerpo de una joven --muy probablemente el de Nabra-- fue encontrado a las 15h00 locales del domingo en un estanque de la ciudad, indicó la Policía del condado de Fairfax, en Virginia.

Darwin Martinez Torres, un residente de Sterling de 22 años, que "conducía de manera sospechosa" cerca del lugar del descubrimiento del cuerpo, fue detenido e acusado del asesinato de Nabra Hassanen.

La policía del condado de Fairfax reportó en Facebook que su investigación, en esta etapa, "no indica de ninguna forma que la víctima fue atacada por su raza o religión".

Según afirman las autoridades en la red social, el drama es "el resultado de violencia vial entre el sospechoso, que conducía y ahora está acusado de asesinato, y un grupo de adolescentes que iban caminando o en bicicleta por el camino".

También el portavoz de la policía de Fairfax, Don Gotthardt, indicó que no considera por ahora el asesinato como un crimen de odio, considerado un agravante en Estados Unidos, debido a que "no hay ninguna información de vínculos entre la religión de la víctima y el crimen", dijo a la AFP.

El episodio tiene lugar después de una serie de incidentes mortales contra musulmanes en América del Norte.

El mes pasado dos hombres fueron apuñalados hasta la muerte en Portland, Oregon (noroeste de EEUU), cuando intentaron detener a un hombre que lanzaba insultos islamófobos a dos adolescentes, una de las cuales llevaba velo en un tranvía de la ciudad.

En otro caso, seis fieles musulmanes fueron abatidos en enero en Quebec, Canadá, durante un ataque contra una mezquita.

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AFP