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El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, llega a una cumbre de la Unión Europea en Bruselas el 18 de diciembre de 2015

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El primer ministro italiano, Matteo Renzi, recibió el lunes en Roma a Fayez El Sarraj, futuro primer ministro del Gobierno de unidad nacional de Libia.

Se trata de la primera visita a Europa de Sarraj, un hombre de negocios libio, que debería tomar el poder a mediados de enero, tras el frágil acuerdo logrado bajo los auspicios de la ONU.

El 17 de diciembre, en Skhirat (Marruecos), se firmó un acuerdo para la formación de un Gobierno, ratificado una semana más tarde con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Renzi manifestó "su plena confianza en la capacidad de las nuevas autoridades libias para hacer frente a los retos más inminentes, empezando por la formación de un Gobierno y la construcción del marco institucional bajo el signo de la inclusión y la reconciliación nacional", indicó un comunicado.

"La nueva Libia puede contar con el apoyo decisivo de Italia, en coordinación con la comunidad internacional" para impulsar la economía y garantizar la seguridad, en particular mediante la lucha contra los grupos y las redes de contrabandistas, según la nota oficial.

"Italia está dispuesta a responder con rapidez, en el marco de la legalidad internacional, a cualquier solicitud de asistencia de Libia", aseguró Renzi.

La reunión se llevó a cabo a puerta cerrada y la prensa no había sido informada de la llegada de Sarraj.

El acuerdo fue firmado tras meses de negociaciones bajo los auspicios de la ONU y prevé el establecimiento de un Gobierno de unidad nacional con sede en Trípoli, aunque los líderes de los dos Parlamentos rivales, en Tobruk y Trípoli, han desaprobado el proyecto.

Las potencias occidentales quieren que el futuro Gobierno de unión frene el avance del grupo yihadista Estado Islámico (EI) a partir de su feudo en la ciudad de Sirte y que combata las redes de traficantes, que todos los meses mandan a Italia a miles de migrantes en condiciones infrahumanas.

Italia, antigua potencia colonial de Libia, está dispuesta desde hace meses a liderar una intervención militar, pero exige el acuerdo de un Gobierno reconocido y un mandato preciso de la ONU.

AFP