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May se esfuerza por vender el acuerdo del Brexit en un Reino Unido muy escéptico

La primera ministra británica, Theresa May, en rueda de prensa durante una cumbre europea en Bruselas, el 25 de noviembre de 2018 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 25 noviembre 2018 - 22:30
(AFP)

La primera ministra británica, Theresa May, emprendió el lunes una ofensiva para convencer a un parlamento británico mayoritariamente hostil de que ratifique el acuerdo sobre el Brexit logrado con la Unión Europea, al tiempo que intenta vendérselo a un país escéptico.

Tras reunir por la mañana a su gobierno para informarles sobre la cumbre europea que la víspera en Bruselas selló el acuerdo de salida de Reino Unido de la UE, May compareció ante la Cámara de los Comunes donde el texto enfrenta duras críticas.

La primera ministra anunció que el 11 de diciembre se realizará la votación del acuerdo sobre el Brexit.

"No hay mejor acuerdo posible", aseguró tras enumerar sus principales puntos ante los diputados, a quienes pidió que lo apoyen en nombre del "interés nacional" en la próxima votación.

"Podemos respaldar este acuerdo, cumplir con lo votado en el referéndum y comenzar a construir un futuro más brillante". "O esta cámara puede optar por rechazar este acuerdo y volver a la casilla de salida" lo que "abriría la puerta a más división y más incertidumbre", afirmó.

En su respuesta, el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, plasmó la oposición de buena parte de diputados de todo el espectro político: "Seguir adelante no es estoicismo, es un acto nacional de daño autoinfligido", fustigó.

El acuerdo estipula los términos del Brexit, previsto el próximo 29 de marzo, y esboza las líneas de la futura relación entre ambas partes, "una cooperación lo más cercana posible" cuyos detalles llevará años negociar.

Aunque en el texto no queda plasmada ninguna garantía jurídica de que España tendrá, como reclamaba, la última palabra sobre la aplicación en Gibraltar de los términos de esa futura relación, el gobierno de Madrid recibió la promesa escrita de Londres y la UE, lo que enfureció aún más a los detractores del acuerdo.

"La reivindicación española de Gibraltar fue firmemente impulsada por el dictador fascista Francisco Franco y ahora estará sonriendo en su tumba tras esta capitulación", afirmó el líder del partido euroescéptico UKIP Gerard Batten, acusando a May de "traición".

- "Desastre" y "humillación" -

Según una fuente europea, May reconoció en Bruselas que de momento no cuenta con una mayoría parlamentaria para aprobar el texto, pero dijo que advertiría a sus diputados rebeldes, unos 80 de los cuales declararon públicamente que votarán en contra, de que muchos podrían perder sus escaños en las próximas elecciones si el acuerdo es rechazado.

En un intento por contrarrestar el peso de estos conservadores rebeldes, May intenta también atraer a algunos diputados laboristas, principalmente los representantes de circunscripciones obreras que votaron por salir de la UE en el referéndum de 2016.

Y el lunes, tras la intervención en el parlamento, su equipo tenía previsto mantener una reunión especial con ellos.

En otro frente, para defender el acuerdo ante una opinión pública también escéptica, May viajará por el país hasta el jueves, día en que debe partir hacia Argentina para participar en la cumbre del G20. Y el lunes se decía que incluso estudia la posibilidad de un debate televisado con Corbyn.

Los más acérrimos defensores del Brexit fustigan el acuerdo por considerar que mantiene a Reino Unido demasiado alineado con el bloque comunitario.

El exministro de Relaciones Exteriores Boris Johnson, que dimitió del gobierno en julio por su oposición al texto que May estaba negociando, lo calificó de "desastre" y "humillación" para Reino Unido, país que seguirá siendo "un Estado satélite" de la UE.

Y el pequeño partido norirlandés DUP, cuyos 10 diputados respaldaron al gobierno de May desde las elecciones de 2017, advirtió que le retirará su respaldo si el parlamento aprueba el acuerdo.

Miembros del gobierno reconocieron que la cuesta es empinada, pero están decididos a superarla en las próximas dos semanas.

"Le daremos al pueblo británico lo que votó", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, a la BBC.

Mientras tanto, el Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, un organismo independiente, publicó el lunes un estudio del impacto que este acuerdo tendría en la economía británica.

"Consideramos que el Producto Interno Bruto per Capita sería 3% inferior bajo el acuerdo de Brexit de noviembre de 2018 y la negociación exitosa de un acuerdo de libre comercio con la UE, comparado con seguir siendo miembros" del bloque, escribieron sus expertos.

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