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El presidente estadounidense, Barack Obama (dcha), aplaude al recién nombrado juez de la Corte Suprema Merrick Garland, en la Casa Blanca, en Washington, el 16 de marzo de 2016

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, designó este miércoles al juez Merrick Garland, un progresista moderado, para la Suprema Corte, abriendo una batalla por su confirmación en el Congreso controlado por los opositores republicanos.

"Escogí un candidato que es ampliamente reconocido no solo como una de las mentes legales más brillantes de Estados Unidos, sino alguien que lleva al trabajo un espíritu de decencia, modestia, integridad, equilibrio y excelencia", dijo Obama en los jardines de la Casa Blanca.

Culminando semanas de consultas y especulaciones, Obama dijo que Garland "es el hombre adecuado para el cargo" y "merece ser confirmado".

Según la Constitución estadounidense, los nueve magistrados del máximo tribunal del país -llamado a pronunciarse regularmente sobre los grandes debates de la sociedad- son nombrados de por vida por el presidente. Le corresponde al Senado aprobar o rechazar la nominación.

Los republicanos, que dominan el Congreso, sostienen que la sustitución del juez conservador Antonin Scalia, fallecido repentinamente en febrero, debería esperar al arribo del próximo presidente en enero de 2017.

Según Obama, la experiencia de Garland -dirigió la investigación contra el autor del atentado explosivo en Oklahoma, Timothy McVeigh- "le ha valido el respeto y admiración" de líderes demócratas y republicanos.

Pero varios dirigentes del Congreso apenas esperaron el fin de la alocución de Obama para confirmar que se negarán incluso a escuchar a cualquier nominado del presidente, sea cual sea su currículo.

"Una mayoría del Senado ha decidido cumplir con su deber constitucional (...) absteniéndose de apoyar una nominación durante un año de elección presidencial", dijo Chuck Grassley, presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Senador.

"Denle al pueblo una voz" en la decisión, dijo el líder republicano del Senado, Mitch McConnell.

- "Mayor honor de mi vida" -

En el trasfondo está la elección presidencial de noviembre, pero también la recomposición de una parte del Congreso, y la Casa Blanca apuesta a que la presión de la opinión pública fuerce la mano de algunos senadores republicanos.

Funcionarios del gobierno de Obama han señalado, con gusto, que algunos republicanos han aceptado reunirse con Garland.

Según un sondeo de Washington Post y ABC News, 63% de los estadounidenses cree que el Senado debe organizar una audiencia para el magistrado nominado por el presidente, contra 32% que piensan lo contrario.

"Nuestra Corte Suprema es realmente única. Debe estar por encima de la política. Tiene que ser así. Y debe permanecer de esa manera", dijo Obama.

Insistir en negar un voto a Garland sería "una traición a nuestras mejores tradiciones. Y una traición a la visión de nuestros documentos fundacionales", apuntó.

La nominación de Garland, de 63 años, pone a los republicanos en la posición de ignorar un juez que ya fue confirmado una vez por el Senado para la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia -que alberga a la capital Washington- y que se opone al activismo judicial que ellos mismos rechazan.

El duelo es de gran trascendencia.

La Corte está actualmente dividida de hecho entre cuatro jueces conservadores y cuatro liberales, cuando se espera que el alto tribunal se pronuncie en los próximos meses sobre varios asuntos explosivos en Estados Unidos: inmigración, aborto o la lucha contra el cambio climático.

Scalia fue por tres décadas el líder intelectual del ala conservadora de la corte y el enlace más fiel para los republicanos por su oposición tajante al aborto, el matrimonio homosexual y su defensa inexpugnable a la pena de muerte y el porte de armas.

Su muerte dejó a los conservadores sin su ventaja de 5-4 en el alto tribunal, y le abrió a Obama la puerta para nominar a su tercer magistrado, luego de Elena Kagan y la jueza de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor.

Hillary Clinton, la gran favorita para ser nominada por el Partido Demócrata para las presidenciales, apoyó la decisión de Obama y llamó al Senado a asumir su responsabilidad, subrayando que en promedio el proceso de evaluación de un candidato a la Corte Suprema era de dos meses a más tardar.

Mientras tanto, un conmovido Merrick Garland agradeció al presidente su respaldo.

"Este es el mayor honor de mi vida", dijo, con la voz entrecortada por la emoción.

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AFP