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El dañado anfiteatro romano de Palmira, en el centro de Siria, fotografiado el 4 de marzo de 2017

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Decenas de miles de civiles, cargando con sus escasas pertenencias, huían este sábado de los feroces combates entre el ejercito sirio, apoyado por su aliado Rusia, y los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en la provincia de Alepo.

Desde hace una semana, "más de 30.000 civiles, muchos de ellos niños, han huido" ante el avance del régimen en la provincia de Alepo, precisó el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

En coche, en motos, en furgonetas o camionetas, numerosos civiles se dirigían el sábado a la región de Manbij (este de Alepo) y sus alrededores, actualmente bajo el control de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Con el rostro cansado, los desplazados esperaban en largas filas para ser autorizados por el Consejo militar de Manbij a entrar en la ciudad. Las FDS (alianza arabokurda) verificaban que ningún yihadista se ha infiltrado.

"El número de desplazados ya supera los 40.000 y no deja de aumentar por los combates entre el régimen y Dáesh", acrónimo en árabe del EI, explicó a la AFP Ibrahim al Quftan, copresidente de la administración civil de Manjib. "Su situación es muy complicada", agregó.

- Combates muy violentos -

"Nos fuimos de nuestras casas con las manos vacías, sin combustible, sin pan. Nuestros hijos están hambrientos", explicaba Jumana, que huyó con sus dos hijos de su aldea, en manos del EI.

Los niños "aún tienen terror cuando oyen el ruido de aviones", continúa esta mujer de 25 años refugiada en la localidad de Jarufiya, cerca de Manjib.

Los yihadistas del EI ocupan gran parte del sudeste de la provincia de Alepo. En enero, las tropas del régimen de Bashar Al Asad apoyadas por las aviaciones siria y rusa lanzaron una ofensiva para expulsar totalmente a los extremistas de la provincia.

La ofensiva continuaba este sábado, y los combates eran muy violentos, según el OSDH, que no proporciona un balance de víctimas.

Las fuerzas gubernamentales reconquistaron el sábado 15 nuevas localidades de la provincia, según la agencia oficial Sana.

El objetivo del ejército es llegar a la localidad de Al Jafsa, unos 20 kms más al norte, donde hay una estación de bombeo de agua que alimenta la capital provincial de Alepo, y que el EI ha dejado fuera de servicio desde hace seis semanas.

Según el OSDH, el sábado las fuerzas del régimen se encontraban a 13 o 14 km de Al Jafsa.

Al oeste de Manbij, otros protagonistas libraban combates desde el miércoles: los rebeldes sirios apoyados por soldados turcos se enfrentaban a las FDS.

- Civiles muertos -

Los soldados turcos y sus aliados quieren apoderarse de Manbij, y expulsar de ahí a los kurdos y sus aliados, antes de proseguir hasta Raqa -principal feudo del EI en Siria- para participar en la batalla y asegurarse una amplia zona bajo su autoridad en el norte sirio.

Turquía participa en el conflicto sirio para garantizar la seguridad de su frontera con Siria e impedir que se cree al norte de este país una franja controlada por combatientes kurdos, que Ankara considera "terroristas".

El sábado, un avión militar sirio se estrelló en la frontera turcosiria, en la provincia de Hatay, según la agencia turca Anadolu. El grupo insurgente Ahrar al Sham aseguró haberlo derribado, mientras que el gobierno turco achacó el siniestro al mal tiempo.

En otro frente militar, en la ciudad antigua de Palmira (centro), retomada el jueves por el ejército tras haber expulsado nuevamente de ella al EI, se llevaban a cabo operaciones de desminado, mientras aviones sirios y rusos bombardean al EI en el norte y este de la ciudad.

Mientras, en la provincia de Hama (centro de Siria), bombardeos efectuados "seguramente por la aviación rusa", según el OSDH, dejaron 11 civiles muertos en un mercado de ganado de la localidad de Uqayribat, en manos del EI.

La coalición internacional, por su parte, reconoció el sábado que había matado "al menos a 220" civiles desde el inicio de las operaciones militares contra los yihadistas en verano de 2014.

El conflicto en Siria, que entra el 15 de marzo en su séptimo año, ha dejado más de 310.000 muertos.

AFP