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Retrato del presidente zimbabuense, Robert Mugabe, en una oficina en Harare el 15 de noviembre de 2017, cuando las fuerzas armadas controlaban la capital y el mandatario estaba bajo arresto domiciliario

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Las fuerzas armadas controlaban este miércoles la capital de Zimbabue, cuyo presidente, Robert Mugabe, de 93 años, se ha declarado bajo arresto domiciliario.

"No se trata de una toma del gobierno por militares [...] Nuestro objetivo son criminales del entorno" del presidente, declaró el general Sibusiso Moyo en un discurso transmitido en vivo por la noche por la televisión estatal.

"No bien cumplamos con nuestra misión, esperamos que la situación regrese a la normalidad", agregó.

"Queremos asegurar a la nación que su excelencia el presidente (...) y sus familiares se encuentran sanos y salvos, y que su seguridad está garantizada", recalcó el general Moyo.

Pero la Unión Africana consideró en un comunicado que la crisis "parece un golpe de Estado" e instó a los militares a detener inmediatamente sus acciones y respetar la Constitución.

La entrada en escena de los militares se produce en medio de una crisis abierta entre Mugabe y el jefe del ejército, Constantino Chiwenga, tras la destitución del vicepresidente Emmerson Mnangagwa, durante mucho tiempo considerado su delfín.

El miércoles por la mañana, soldados y vehículos blindados controlaban los accesos al parlamento, a la sede del partido gobernante, el Zanu-PF, constató un periodista de la AFP en la capital, Harare.

El presidente sudafricano, Jacob Zuma, dijo, en un comunicado, que había hablado con su homólogo zimbabuense por teléfono y que este le había dicho que se encontraba "retenido en su domicilio" por las fuerzas armadas.

- "Sanos y salvos" -

Periodistas de la AFP constataron que, al margen de los sitios estratégicos, la capital funcionaba con normalidad.

"Necesitamos un cambio en este país, nuestra situación es patética. La economía está estancada desde hace mucho tiempo", dijo a la AFP en Harare Keresenzia Moyo, una ama de casa de 65 años.

"Lo bueno es que pasó en lo alto [del poder] y no está afectando a la gente en la calle", consideró.

La embajada de Estados Unidos pidió a sus ciudadanos en el país "refugiarse" debido a la "incertidumbre política".

Fiel apoyo de Mugabe, el presidente sudafricano se declaró hostil a cualquier cambio de régimen "inconstitucional" en Zimbabue.

"Muy preocupado" por la situación, Zuma envió a dos emisarios especiales para que se reúnan con el presidente Mugabe y con responsables militares, según un comunicado de su oficina.

La Unión Europea se declaró preocupada por la situación e instó al "diálogo" para alcanzar una "resolución pacífica", señaló una portavoz de sus servicios diplomáticos.

Los voceros del gobierno y el ejército no querían realizar comentarios sobre los acontecimientos.

"El silencio del gobierno sobre el despliegue militar parece confirmar que el presidente Mugabe perdió el control de la situación", consideró Robert Besseling, de la consultora londinense EXX Africa risk.

Tras varios días de vivas tensiones, la operación del ejército, hasta ahora considerado un pilar del régimen, constituye un desafío sin precedente a la autoridad de Mugabe.

El lunes, el jefe del Estado Mayor, el general Constantino Chiwenga, había denunciado públicamente la decisión del jefe del Estado de destituir al vicepresidente Mnangagwa.

El ejército podría "intervenir" si esta "purga" no cesaba dentro del partido presidencial, advirtió.

En respuesta, la formación del presidente denunció el martes que las declaraciones del general Chiwenga "sugieren una conducta traidora".

- Veneno -

"No creo que Mugabe tenga ya el control total de la situación", declaró a la AFP el analista político David Moore, de la universidad de Johannesburgo. "El ejército parece seguir una sola dirección, que es la que le impone su jefe", agregó.

El exvicepresidente Mnangagwa, de 75 años, fue destituido la semana pasada y se vio obligado a exiliarse tras protagonizar una disputa con la primera dama, Grace Mugabe, de 52 años, quien no esconde su deseo de sustituir a su esposo llegado el momento.

Mnangagwa acusó a la segunda esposa del presidente de haber intentado envenenarlo para eliminarlo, suscitando una viva reacción de la interesada, que logró que lo expulsaran del Gobierno. Ahora, ocupa la posición ideal para suceder a su marido.

Mugabe es el decano de los jefes de Estado en activo. Tras 37 años en el poder, su partido lo invistió candidato para las elecciones de 2018, pese a su edad y su frágil estado de salud.

Bajo su régimen autoritario, el país africano se empobreció y desde principios de los años 2000 lidia con un desempleo masivo (cerca del 90% de la población activa).

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AFP