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Un hombre con mascarilla anticontaminación pasa frente a la sede central de Mitsubishi Motors, el pasado 20 de abril en Tokio

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Mitsubishi Motors admitió haber utilizado desde 1991 un método inadecuado para las pruebas de eficiencia energética de sus vehículos, un nuevo golpe tras una serie de escándalos que han afectado al fabricante japonés.

"Para el mercado local, hemos estado utilizando ese método desde 1991", dijo el vicepresidente de la empresa Ryugo Nakao este martes en una rueda de prensa, en la que aseguró que no sabía cuántos modelos están afectados.

Mitsubishi Motors (MMC) anunció el pasado miércoles haber usado un método no conforme con la legislación japonesa "para presentar tasas de consumo de carburantes más favorables de las que eran en realidad".

La compañía aseguró entonces que estaban afectados unos 625.000 vehículos fabricados desde 2013 y vendidos únicamente en Japón, entre ellos 468.000 producidos por el también constructor japonés Nissan.

Las acciones de la empresa se han derrumbado en la Bolsa de Tokio desde que estalló el escándalo el miércoles pasado, perdiendo cerca de la mitad de su valor.

"Lo único que puedo hacer es disculparme, pero yo no estaba al tanto", dijo este martes el presidente de Mitsubishi, Tetsuro Aikawa, y admitió que la crisis va a dañar las finanzas de la empresa.

Para intentar esclarecer el caso, Mitsubishi Motors anunció la puesta en marcha de "una comisión de investigación especial compuesta únicamente de expertos externos", que entregará un informe en tres meses.

Varios directivos explicaron en la rueda de prensa que los métodos de medición de la eficiencia energética no fueron reemplazados cuando hace años el Gobierno japonés ordenó a la industria del automóvil que los modernizara.

La semana pasada, el Ministerio de Transporte registró la sede de la empresa, una década después de que el fabricante fuera salvado de la quiebra cuando se descubrió que había encubierto una serie de defectos en sus vehículos. El pasado sábado, el diario económico Nikkei dijo que la empresa tiene previsto indemnizar a los clientes afectados por el fraude.

Estas nuevas revelaciones levantan sospechas sobre el futuro de la industria japonesa, pero también sobre el sector del automóvil, después de que en los últimos meses estallaran varios escándalos en torno a las pruebas de eficiencia y los controles anticontaminación.

Al fabricante alemán Volkswagen, que admitió haber colocado un dispositivo en el motor de unos 11 millones de vehículos en todo el mundo para que parecieran menos contaminantes, el escándalo ya le ha generado pérdidas millonarias y sus costos finales todavía no pueden ser estimados. En 2015, registró pérdidas netas de 1.582 millones de euros, su primer balance anual en rojo en más de 20 años.

Mitsubishi, que cuenta con 30.000 asalariados vende un millón de vehículos por año en todo el mundo. El miércoles, la empresa tiene previsto presentar sus resultados para el ejercicio cerrado a finales de marzo, pero probablemente se abstendrá de entregar proyecciones para este año.

La empresa ya había advertido de que el impacto del escándalo será cuantioso y, según los analistas, sus consecuencias será peores que las sufridas por Volkswagen.

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AFP