El presidente de Bolivia, Evo Morales, alertó el domingo que sectores de oposición "preparan" un golpe de Estado "para esta semana", mientras que un grupo civil aliado del candidato rival Carlos Mesa propuso anular los comicios, en medio de una escalada de las protestas.

"Distintos sectores sociales (...) se preparan para hacer golpe de Estado" esta semana, dijo Morales, en el gobierno desde 2006, ante seguidores en una localidad rural de Cochabamba (centro).

Y agregó con ironía: "¿Qué están diciendo?: (del) martes no debe pasar, no debe pasar de esta semana. ¡Fuera Evo Morales!".

Mesa replicó por la noche llamando a sumarse el lunes al paro nacional para denunciar el "fraude" en los comicios del domingo pasado.

"Mañana (lunes) comenzamos un paro que tiene características fundamentales, un paro que le va a demostrar a Evo Morales la fuerza de La Paz y la fuerza de Bolivia", declaró Mesa en el atrio de la iglesia de San Miguel, en un barrio acomodado del sur de La Paz.

"Todos nosotros tenemos que estar decididos, sin ningún tipo de reparo, a salir a la calle para demostrar que no aceptamos el fraude", agregó Mesa ante medio millar de personas.

Paralelamente, un poderoso sindicato de campesinos bloqueará rutas desde el lunes "en defensa del voto indígena" para apoyar a Morales, según anunció el domingo en la noche el dirigente Jacinto Herrera.

Por su parte, el ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, explicó en la televisión estatal que la oposición "está llamando a la gente para confrontar (...), para tomar las instituciones públicas, para desalojar al gobierno. Eso es una convocatoria al golpe de Estado".

Romero dijo que "antes los golpes de estado eran con militares, (ahora son) institucionales", citando los casos de Dilma Rousseff en Brasil o de Fernando Lugo en Paraguay. Como la oposición boliviana no controla instituciones, "han elegido la confrontación racial, la violencia para desestabilizar", manifestó.

- EEUU pide balotaje -

Estados Unidos expresó el domingo su preocupación por las "irregularidades" en el escrutinio en Bolivia y llamó a hacer un balotaje entre Morales y Mesa.

"Hacemos un llamado a Bolivia para restaurar la integridad electoral procediendo a una segunda vuelta en elecciones libres, justas, transparentes y creíbles entre los dos principales ganadores", tuiteó el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo.

Para zanjar la crisis política -con la gente volcada en las calles y un paro en varias regiones del país- Morales, polémico vencedor de los comicios en primera vuelta, propuso abrir el proceso electoral a una auditoría encabezada por la misión de observadores de la OEA, las Naciones Unidas y la Unión Europea, organismos que se avienen a la realización de un balotaje.

"No les interesa segunda vuelta ni que se realice la auditoría, no les interesa las elecciones mismas. Si no se quiere la auditoría, es que se está en una estrategia golpista", protestó Romero.

Mientras, una influyente plataforma que articula los comités cívicos regionales (Conade), que respalda al aspirante opositor Carlos Mesa, pidió, "dada la realidad del fraude electoral", la anulación de las elecciones, además de la formación de un nuevo tribunal electoral, "esta vez imparcial".

Mesa, que gobernó bolivia entre 2003 y 2005, desconoció el sábado el resultado de los comicios así como sus "consecuencias políticas y jurídicas (...) por ser éste el resultado del fraude y el incumplimiento".

Poco después Morales respondió tajante: "aquí no hay negociación política, aquí se respeta la Constitución y al partido que ha ganado en las últimas elecciones nacionales. Quiero que (eso) sepa la derecha boliviana".

- Ola de protestas -

Con un aumento de la tensión en varias ciudades bolivianas, especialmente en la región oriental de Santa Cruz, motor del desarrollo nacional, el líder del comité cívico regional (derecha), Luis Fernando Camacho, llamó a no claudicar en las protestas.

En La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, "el paro será contundente desde el lunes, con bloqueos y manifestaciones pacíficas", anunció el alcalde Luis Revilla, aliado de Mesa.

Morales también anunció el sábado que celebrará su triunfo con sus seguidores en medio de una frecuentada autopista que une el centro con la pudiente zona sur, donde se han concentrado con mayor rigor las protestas.

Grupos de sindicatos campesinos e indígenas afines al presidente amenazaron también con "cercar las ciudades" y cortarles el aprovisionamiento de alimentos si la huelga contra Morales continúa.

A las protestas locales se unieron bolivianos residentes en España, Argentina, Perú y Estados Unidos, donde reapareció el exministro de Interior, Carlos Sánchez Berzaín, que huyó del país en 2003 tras caer el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, después de la represión de una rebelión popular que se saldó con más de 60 muertos civiles y unos 500 heridos.

Según el ministro Romero, Sánchez Berzaín "ha participado protagónicamente en el diseño estratégico de este esquema conspirativo" en curso.

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