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Interior del hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz, Afganistán, tras ser bombardeado por Estados Unidos, en noviembre de 2015, pocos días después del ataque, donde murieron 42 personas

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La organización Médicos Sin Fronteras (MSF), cuyo hospital fue intensamente bombardeado por Estados Unidos en octubre de 2015, regresó a Kunduz, en el norte de Afganistán, donde este sábado abrió una pequeña clínica.

Este establecimiento diurno funcionará los siete días de la semana para tratar "heridas y quemaduras pequeñas" principalmente, pero por la noche estará cerrado, precisó a la AFP Silvia Dallatomasina, responsable de programas de MSF en Afganistán.

"Decidimos retomar nuestras actividades médicas en Kunduz a causa de las necesidades del lugar, pero debemos proceder paso a paso y esta clínica es la primera etapa", justificó.

La clínica estará integrada por un médico y cinco enfermeros, precisó la responsable.

"Al mismo tiempo, estamos negociando acuerdos con las diferentes partes del conflicto para abrir un hospital en 2018", aseguró. "Se tratará de un nuevo edificio", distinto a la clínica, situada en el centro de la ciudad.

La vuelta de MSF a Kunduz reviste una importancia simbólica.

El 3 de octubre de 2015 por la noche, el hospital de traumatología gestionado por la ONG internacional en Kunduz, el único de esta envergadura en el noreste de Afganistán, fue alcanzado por varios bombardeos aéreos perpetrados por las fuerzas estadounidenses. Al menos 42 personas murieron, incluyendo 24 pacientes y 14 miembros del personal de MSF.

Sin embargo, la organización había facilitado unos días las coordenadas del establecimiento a todas las partes beligerantes (las fuerzas regulares afganas, los talibanes y la coalición occidental).

En abril de 2016, el Pentágono publicó el informe de su investigación y admitió que algunas normas no habían sido respetadas, aunque concluyó que no se trató de un crimen de guerra, pues el error no ocurrió por un acto intencionado si no por una "combinación de errores humanos".

MSF, no obstante, sigue reclamando una investigación independiente.

La ONG está presente en Afganistán desde los años 1980 y opera en la capital de Helmand (sur), Lashkar-Gah, así como en Kabul y en Khost (sureste).

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AFP