La mayoría de las participantes extranjeras en el "Davos del desierto" de Riad, mujeres de negocios o economistas, van vestidas con una amplia túnica, dejando de lado la austera "abaya" negra que, desde hace poco, ya no es obligatoria en este reino ultraconservador.

Las mujeres extranjeras asisten desde el martes, junto a los sauditas vestidos con ropa tradicional y los extranjeros con traje y corbata, al Future Investment Initiative (FII), un ciclo anual de conferencias destinado a promover una Arabia Saudita inmersa en un programa de reformas sociales y económicas.

Claire Zheng va vestida con una larga túnica morada, abierta en el centro y adornada con pequeñas perlas brillantes. Representa a una empresa china especializada en "energías verdes".

"Hoy, llevo una abaya abierta y creo que es el símbolo de una Arabia Saudita que acepta abrirse", afirma la mujer, y asegura que se siente más a gusto en el FII desde que "la abaya ya no es una obligación". "El año pasado me cubría más", asegura.

Bajo la dirección del príncipe heredero, Mohammed bin Salmán, se iniciaron en los últimos años varias reformas destinadas a conceder derechos a las mujeres, como la autorización de conducir o de viajar al extranjero sin el permiso previo de su "guardián" (padre, marido, hijo u otro pariente masculino).

Pero los derechos de las mujeres siguen estando muy limitados en el país, donde aún existe la figura de un "tutor masculino", en su vida diaria o para poder casarse.

Si bien las sauditas todavía deben vestir la abaya negra, las mujeres extranjeras ya no están obligadas desde que Riad adoptara una serie de medidas en septiembre para abrir el reino al turismo.

- "Cuestión de respeto" -

Zahara Malik, de larga melena morena y ondulada y los párpados maquillados de negro, es una británica que dirige una joven empresa de inversión. Viste una moderna abaya gris, confeccionada por una amiga costurera emiratí.

"Hay mujeres que llevan la abaya y otras no, solo hay que respetar el lugar donde una se encuentra", estima la joven de origen paquistaní, que alimenta su cuenta de Instagram con múltiples fotos del FFI.

Entre las participantes extranjeras en este foro, muchas vestían una abaya colorida o negra, como Jocelyn Cortez-Young, una estadounidense directora general de una empresa especializada en nuevas tecnologías.

El hecho de que la abaya ya no sea obligatoria "solo es el principio de todos los avances que deben implementarse" en Arabia Saudita, estima Cortez-Young.

- "Vestida a la occidental" -

En cambio, otras mujeres cuentan a la AFP en condición de anonimato que no se sienten a gusto en Riad, donde se celebra este foro destinado a mejorar la imagen del país.

La edición de 2018 fue ampliamente boicoteada tras la muerte del periodista saudita Jamal Khashoggi en el consulado de su país en Estambul. La ONU y la CIA consideraron responsable al príncipe heredero saudita de la muerte de este periodista muy crítico con el reino.

Laurence Daziano, economista francesa, asiste por primera vez al FII y celebra por su parte las "visibles muestras de la apertura" de Riad, un año después del asesinato de Khashoggi.

"He decidido venir a Arabia Saudita el día que podría venir vestida a la occidental", cuenta esta especialista de "economías emergentes", vestida con un pantalón negro y una camisa blanca, colores "neutros" para "respetar también la costumbre del país.

"Para mí no era posible vestirme de otra manera", añade.

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