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Varios manifestantes sostienen retratos del líder de las protestas populares en el Rif, Nasser Zefzafi, durante una concentración en la ciudad de Alhucemas, en el noreste de Marruecos, el 30 de mayo de 2017

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El líder de las protestas populares en el Rif, Naser Zefzafi, se ha convertido en un icono en Marruecos gracias a su elocuencia y sus denuncias contra la corrupción y la arbitrariedad del poder.

En siete meses, este antiguo guardia de seguridad y gerente de una tienda de teléfonos móviles, actualmente desempleado, se convirtió en la cara visible de las protestas en la región del Rif, al noreste de Marruecos.

Es un "personaje sorprendente" que se convirtió en un icono en su región natal, según el semanario Telquel.

Varios miles de personas se manifestaron el martes en la ciudad norteña de Alhucemas para pedir la liberación de Zefzafi, de 39 años, detenido el lunes por "atentar contra la seguridad interior".

Las protestas para pedir mejoras económicas y sociales en la región empezaron en octubre de 2016, y fueron provocadas por la muerte accidental en Alhucemas de un vendedor ambulante de pescado que murió triturado en un camión de basura.

"Entonces yo sólo era un activista en las redes sociales", explicó Zefzafi a la AFP en una entrevista a principios de mayo en casa de sus padres, situada en un barrio popular de la ciudad.

"Para mí fue como una revelación. Era un activista virtual en internet y decidí ir a manifestarme a la calle", recordó este hombre con aires de jugador de rugby.

La entrevista tuvo lugar el salón de su casa, frente a una pequeña biblioteca con libros en su mayoría religiosos, y donde hay retratos de Abd el Krim, un político y líder rifeño que encabezó la resistencia contra la administración colonial española y francesa, y presidió la efímera República del Rif, en los años 20.

En el salón de su casa, Zefzafi organizaba "ruedas de prensa" retransmitidas en directo en internet, en realidad largos discursos en rifeño (una variante de la lengua bereber).

También solía reunirse con periodistas en un restaurante de comida rápida frecuentado por adolescentes de esta ciudad de 56.000 habitantes, donde todo el mundo parece conocerse, al menos de vista.

- Discursos ante la muchedumbre -

Pero para entender cómo Nasser Zefzafi se ha convertido en icono había que verlo en sus discursos ante la muchedumbre en las manifestaciones del 'Hirak' ('el movimiento') tal y como bautizó las protestas.

A veces subía al techo de un coche y pedía "jurar fidelidad a Dios y al Rif" ante miles de jóvenes con las manos en alto. En otras ocasiones lanzaba diatribas contra el 'makhzen' ('el poder').

En sus discursos nadie queda a salvo, empezando por el Estado, la administración local, los políticos, los partidos, la sociedad civil e incluso el rey de Marruecos, Mohamed VI, "responsable del bienestar de sus conciudadanos".

"Nuestra pregunta es simple: ¿Por qué el Estado deja el Rif abandonado y subdesarrollado?", dijo Zefzafi a la AFP.

Aunque es muy popular entre los jóvenes de su ciudad, "no hay unanimidad" sobre su figura y ha sido muy criticado por la élite local "por sus excesos", indica un activista, en particular por sus insultos o su negativa a dialogar.

Zefzafi está acusado además de ser individualista y de alejar a cualquiera que le haga sombra.

Tampoco gustan sus constantes alusiones al Corán o su discurso conservador e identitario, que le llevó a denunciar un proyecto turístico porque "traerá prostitución y alcohol".

Un medio favorable al poder le ha descrito como "rígido, agresivo, con tendencias paranoicas, buscando la fama y víctima de su propio yo". Sin embargo, su partidarios lo describen como un hombre "pacífico", mientras las asociaciones de defensa de los derechos humanos recuerdan que sus reivindicaciones son legítimas.

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