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Vehículos de ayuda humanitaria esperando en los alrededores de la asediada localidad de Madaya, controlada por los rebeldes, el 11 de enero de 2016, cuando por fin pudo llegar la ayuda en forma de comida, medicina y mantas

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Varias organizaciones humanitarias negociaban con las partes en conflicto este martes la evacuación de 400 civiles de la ciudad siria de Madaya, que lleva seis meses sitiada por el Ejército y cuyos habitantes viven una situación catastrófica.

Cientos de habitantes de esta localidad, situada 40 kilómetros al oeste de Damasco, "están en gran peligro de muerte" porque sufren malnutrición u otros problemas médicos, según el jefe de operaciones humanitarias de la ONU, Stephen O'Brien.

El lunes, un convoy de 44 camiones cargados de alimentos, medicamentos y mantas entró por primera vez en este bastión rebelde. "Cuatrocientas personas deben ser evacuadas de forma inmediata", y la ONU espera hacerlo lo antes posible, indicó O'Brien el lunes tras una reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad.

"El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Media Luna Roja y la ONU trabajan sobre esta cuestión, pero es un proceso muy complicado que necesita autorizaciones para ser llevado a cabo", precisó este martes Pawel Krzysiek, portavoz del CICR en Damasco.

Estas organizaciones están negociando con todos los actores del conflicto, ya que se necesitarán garantías del gobierno sirio y de "otras partes" para evacuar a los civiles de forma segura por tierra o aire, explicó Krzysiek.

Los responsables de la ONU y del CICR que estuvieron en Madaya el lunes quedaron conmocionados por la miseria en la que viven los 42.000 habitantes de la ciudad sitiada.

"Lo que vimos fue horrible, no había vida (...) Varios informes fiables aseguran que algunas personas murieron de hambre (...) Lo que vimos en Madaya no tiene comparación (...) con otras partes de Siria", contó el representante del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Sajjad Malik, por videoconferencia desde Damasco.

"La primera impresión parte el corazón: no sólo vi niños sino también adultos muy débiles y malnutridos en Madaya", relató Krzysiek. "Vimos muchas personas en la calle, algunas sonreían y nos saludaban con la mano, otras estaban demasiado débiles y cansadas", agregó.

Por su parte, el funcionario de mayor rango de Naciones Unidas para Siria advirtió el martes que "muchos más morirán", a menos que las fuerzas gubernamentales y los rebeldes levanten el sitio que mantienen en ciudades del país.

"Esto debe cesar", dijo Yacub el Hillo, coordinador humanitario de la ONU para Siria. "Muchos más morirán si el mundo no actúa rápidamente", advirtió. El funcionario de la ONU hizo estas declaraciones un día después de que convoyes del organismo entregaran los primeros suministros en tres meses en Madaya.

- Avance del Ejército -

Tras la indignación internacional suscitada por las noticias sobre Madaya, el gobierno sirio cedió y autorizó el acceso de la ayuda humanitaria a la ciudad, según confirmó la Media Luna Roja.

Al mismo tiempo, otros 21 camiones llegaron a Fua y Kafraya, dos localidades chiitas cercadas por los rebeldes en la provincia de Idleb (noroeste), a más de 300 kilómetros de Damasco. Según lo previsto, estas tres ciudades y el bastión rebelde de Zabadani, cerca de Madaya, recibirán una o dos entregas más de ayuda en esta semana.

En el frente militar, las fuerzas gubernamentales reconquistaron la ciudad estratégica de Salma, que los rebeldes habían tomado en julio de 2012. Se trata de su mayor victoria desde que Rusia comenzó una campaña de bombardeos para respaldar al régimen de Bashar al Asad, a fines de septiembre.

"Nuestras unidades del Ejército, en coordinación con las Fuerzas de Defensa Nacional (milicia prorrégimen), tomaron el control total de la localidad de Salma y de las colinas cercanas", indicó una fuente militar citada por la televisión estatal.

Situada a 800 metros de altitud, en la provincia de Latakia, Salma la cuna de la familia de Al Asad, se había convertido en un feudo de los rebeldes islamistas del Frente al Nosra, la rama siria de la organización yihadista Al Qaida.

La aviación rusa facilitó el avance de los soldados con "intensos bombardeos", explicó la ONG Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Por otra parte, 34 civiles murieron este martes en dos bombardeos rusos realizados en la provincia de Idleb, según el OSDH.

El primero se cobró la vida de 14 civiles, incluidos tres niños, en Minbej, una localidad controlada por los yihadistas del EI. El segundo mató a 20 civiles, entre ellos un niño, en Maaret al Nooman.

En el ámbito político, el diario sirio Al Watan, cercano al régimen, indicó la próxima ronda de negociaciones para intentar poner fin a la guerra tendrá lugar probablemente el 25 de enero en la sede de la ONU en Ginebra.

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AFP