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Imagen divulgada por la oficina de prensa del primer ministro de Libia Fayez al-Sarraj muestra al dirigente (D) hablando con el nuevo emisario de la ONU para Libia, Ghassan Salamé (I),el 5 de agosto de 2017 la capital, Trípoli.

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El nuevo emisario de la ONU para Libia, Ghassan Salamé, se comprometió el sábado en Trípoli a llevar a cabo su misión respetando la soberanía libia, en ocasión de su primera visita al país minado por las rivalidades y la inseguridad.

Salamé, libanés, fue nombrado el 22 de junio por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, como su nuevo representante especial y jefe de la misión de apoyo de Naciones Unidas en Libia (MANUL), en reemplazo del alemán Matin Kobler.

A pesar de que Kobler impulsó un acuerdo que permitió instalar en Trípoli un gobierno de unión reconocido por la comunidad internacional, no logró poner fin a las luchas de poder y combates entre milicias que persisten en el país desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011.

Luego de arribar al aeropuerto de Mitiga en Trípoli, Salamé se entrevistó con el jefe del gobierno de unión, Fayez al Sarraj, y su canciller Mohamad al Taher Siala.

"Asumo mi papel con el mayor respeto a la soberanía nacional, la independencia y la unidad de Libia", declaró luego Salamé en una conferencia de prensa conjunta con sus interlocutores.

En un tuit difundido en la cuenta de la MANUL, el enviado indicó que tuvo un encuentro "constructivo" con Sarraj sobre los "desafíos económicos, políticos y de seguridad" en Libia.

"Convenimos de la urgencia de poner fin a los sufrimientos de los libios", agregó.

Salamé había asistido a fines de julio en Francia a los encuentros entre los dos principales rivales del conflicto en Libia, Sarraj de un lado y el mariscal Jalifa Haftar, jefe del autoproclamado ejército nacional libio que controla el este del país.

En ese encuentro, Sarraj y Haftar se comprometieron a restablecer la seguridad y a organizar rápidamente elecciones.

Libia, que cuenta con abundantes reservas petroleras, se sumió en el caos desde que una insurrección, apoyada por una coalición militar internacional liderada por Francia y Gran Bretaña, derrocara a Muamar Gadafi en 2011. Desde entonces las múltiples milicias se disputan el poder, lo que favoreció que se implantara en el país una amenaza yihadista así como los prósperos contrabandos de armas y la trata de personas.

El día a día de los libios se convirtió en tanto en un calvario acompasado al ritmo de las carencias de electricidad, combustible, agua y una inflación vertiginosa.

Ante Salamé, Sarraj invitó a la MANUL a que regrese "lo antes posible" para dar su apoyo humanitario y "técnico" con el objetivo de organizar un referendo sobre el proyecto de Constitución y de elecciones presidenciales y legislativas.

Salamé indicó que las diferentes agencias de la ONU regresarían progresivamente a Libia, país del que tuvieron que salir en 2014 por la violencia.

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AFP