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Una policía italiana, frente a la embarcación "Iuventa", fletada por la ONG alemana Jugen Rettet, el 2 de agosto de 2017 en el puerto de Lampedusa (sur)

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El Gobierno italiano y las ONG que rescatan inmigrantes en el mar Mediterráneo mantienen un verdadero pulso este jueves tras las nuevas reglas que rigen para sus operaciones.

La incautación el miércoles del buque de la ONG alemana Jugend Rettet por orden de la fiscalía siciliana debido a sospechas de mantener vínculos con traficantes de emigrantes en las costas de Libia, avivó las tensiones.

"Para nosotros, salvar vidas es y seguirá siendo nuestra mayor prioridad", escribió en un tuit la organización no gubernamental, que rechazó las acusaciones.

"Lamentamos no poder estar en la zona donde se busca y se rescatan" personas, comentó la organización, fundada en 2015 por un grupo de jóvenes alemanes que reunieron dinero para adquirir el buque "Iuventa", con capacidad para alojar a 220 personas.

La relación de las autoridades italianas con las ONG que rescatan inmigrantes en el Mediterráneo ha generado también fuertes debates entre la opinión pública, que elogia por una parte su labor y al mismo alimenta sospechas y recelos.

Sólo tres organizaciones humanitarias sobre nueve aceptaron firmar esta semana el controvertido código de conducta promovido por el Gobierno italiano y apoyado por la Unión Europea.

El código establece entre algunos puntos la prohibición de entrar en aguas territoriales libias, la obligación de llevar encendido el radar de localización, el compromiso de no comunicarse o enviar señales luminosas para facilitar las partidas de embarcaciones, ni mantener contactos con traficantes.

Según la justicia italiana, la tripulación del Iuventa incurrió en el delito de "favorecer la inmigración clandestina" al recibir sin compensación en la embarcación a los inmigrantes directamente de los barcos conducidos por traficantes.

Para la fiscalía de Trapani (Sicilia), al menos en tres ocasiones los activistas humanitarios mantuvieron contacto directo con personas que las autoridades identificaron como traficantes e inclusive llegaron a devolverles los barcos usados para el transporte de emigrantes y sus motores.

Las investigaciones e interceptaciones de las conversaciones desde Iuventa probarían que la ONG alemana remolcó barcos hasta las aguas de Libia de manera que los contrabandistas pudieran volverlos a utilizar.

La ONG, según la policía, en varias casos ha desafiado a las autoridades italianas que coordinan las operaciones de rescate en el Mediterráneo con insultos e izando la bandera libia.

- Suplantar al Estado -

En varias ocasiones, la ONG Save the Children, que se adhirió al código de conducta, denunció por irregularidades a la tripulación alemana.

"No se trata de dividir a las ONG entre aquellas buenas y las malas. Lo que pasa es que las ONG en realidad estamos suplantando al Estado y sus responsabilidades", explicó por su parte François Dumont, portavoz de Médicos Sin Fronteras, premiada con el Nobel de la Paz en 1999 y entre las ONG que no aprobaron el código de conducta.

Italia está empeñada en regular con el nuevo código las operaciones de rescate en el Mediterráneo, donde los guardacostas italianos, las patrullas fronterizas europeas y los buques de unas 12 ONG socorren a los inmigrantes que intentan llegar a las costas de Europa a bordo de precarias embarcaciones.

Se trata de una nueva estrategia liderada por el ministro del Interior, Marco Minniti, quien amenazó a las ONG que no se adhieran a las normas del código con negarles el acceso a los puertos italianos.

"Si las ONG no firman el código, va a ser difícil que sigan operando", aseguró este jueves el ministro en una entrevista al diario La Stampa.

"Lo que se quiere es sembrar sospechas y dudas sobre la ayuda humanitaria, un principio básico de la humanidad", lamentó por su parte el senador Luigi Manconi.

El éxodo de emigrantes hacia Europa que arriesgan la propia vida en pateras para huir del hambre y las guerras está poniendo a prueba la sensibilidad de los italianos, además del impacto social, político y hasta electoral que está teniendo.

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AFP