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El presidente ruso, Vladimir Putin, dando un discurso en el Kremlin, en Moscú, el 10 de marzo de 2016

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El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó este lunes la retirada de las fuerzas rusas de Siria, coincidiendo con el inicio de las negociaciones indirectas en Ginebra entre el gobierno y la oposición para poner fin a cinco años de guerra civil.

El presidente ruso ordenó al Ministerio de Defensa que comience a retirar las fuerzas rusas de Siria a partir del martes, un repliegue que el Kremlin dijo se acordó con el presidente sirio, Bashar al Asad.

"La tarea encomendada al Ministerio de Defensa y a las fuerzas armadas ha sido cumplida, por lo que ordené al Ministerio de Defensa que a partir de mañana comience el retiro de la mayor parte de los contingentes militares de la República Árabe de Siria", dijo Putin al ministro, Sergei Shoigu, en un comentario televisado.

Rusia comenzó en septiembre una campaña de bombardeos para apoyar al gobierno sirio, una operación que ayudó a apuntalar las fuerzas del régimen y a tomar una posición ofensiva.

Sin embargo, las esperanzas de paz siguen siendo inciertas, ya que las diferencias entre el gobierno y la oposición siguen siendo abismales, en especial con respecto al futuro del presidente Bashar al Asad, del que la oposición pide la partida.

En Ginebra, la oposición siria acogió con prudencia el anuncio, declarando que esperaría a poder verificar el repliegue sobre el terreno.

La presidencia rusa señaló que Putin llamó al presidente sirio para informarle.

"Los dos líderes destacaron que las acciones de la fuerza aérea rusa permitieron cambiar de manera radical la lucha contra el terrorismo, golpear la infraestructura de sus combatientes y causarles un daño significativo", informó el Kremlin.

"Tomando eso en consideración, el presidente de Rusia señaló que la tarea principal de las fuerzas armadas rusas en Siria fue completada. Se acordó la retirada de la mayor parte del contingente", apuntó el comunicado, que precisó que Moscú mantendrá una base aérea para monitorizar el cese el fuego.

Desde Nueva York, el embajador ruso en la ONU, Vitali Churkin, dijo que este cambio de estrategia se explica por la voluntad de Moscú de impulsar una solución política.

El presidente estadounidense, Barack Obama, trató la cuestión con su homólogo ruso durante una conversación. Los mandatarios "hablaron del anuncio del presidente Putin de hoy (lunes) respecto a una retirada parcial de las fuerzas rusas de Siria y los próximos pasos que se requieren para implementar un cese total de las hostilidades", señaló la Casa Blanca en un comunicado.

Para Berlín, si este anuncio se concreta, va a contribuir a aumentar la presión sobre el presidente sirio.

"Si el anuncio de un retiro de las tropas rusas se concreta, esto aumenta la presión sobre el régimen del presidente Al Asad para negociar al fin de manera seria una transición", dijo el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier.

El Consejo de Seguridad de la ONU recibió el anuncio como algo positivo. "Hemos tomado nota de la decisión de Rusia de comenzar la retirada de algunas de sus fuerzas (...), eso es algo bueno", dijo su presidente, el embajador de Angola, Ismael Gaspar Martins. "Creemos que todo esto es positivo", añadió.

- El futuro de Al Asad -

El anuncio se produjo unas horas después del inicio de las negociaciones mediadas por la ONU en Ginebra, centradas en la transición política.

"¿Cuál es el tema principal? La madre de todos los temas es la transición política", declaró el emisario especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura en referencia al principal tema de discordia entre el gobierno sirio y la oposición, que reclama que el presidente deje el poder antes de la instalación de un "organismo de transición".

Sin embargo, el régimen no se plantea hablar del futuro de Al Asad, reelegido en 2014 en plena guerra para siete años más.

"Queremos un diálogo entre sirios pero sin condiciones previas", dijo el embajador de Siria ante la ONU, Bashar al Jaafari.

Por su parte, la oposición quiere que en seis meses se instale un "órgano de transición".

Para Damasco, esta autoridad transitoria es más una simple remodelación ministerial para formar "un gobierno de unidad", es decir, ampliado a opositores pero bajo la autoridad de Bashar al Asad.

Ese nuevo gobierno, según el ministro sirio de Exteriores, Walid Mualem, designará un comité para "redactar una nueva Constitución o enmendar la actual". El texto sería luego sometido a referéndum.

El conflicto sirio, que comenzó el 15 de marzo de 2011 con unas protestas pacíficas reprimidas de forma sangrienta, se ha transformado en una compleja contienda con un gran número de actores locales e internacionales.

Desde entonces, más de 270.000 personas han muerto y millones han tenido que abandonar sus hogares, provocando por extensión una crisis migratoria en la Unión Europea.

La guerra ha permitido el auge y la implantación de grupos yihadistas como el Estado Islámico y el Frente al Nosra, filial local de Al Qaida, excluidos de la tregua en vigor.

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AFP