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El presidente ruso, Vladimir Putin, es fotografiado en un momento de su discurso en la jornada inaugural de la COP21, el 30 de noviembre de 2015, en Le Bourget, a las afueras de París

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El presidente ruso Vladimir Putin acusó este lunes a Ankara de haber abatido la semana pasada un bombardero ruso en la frontera con Siria para proteger el tráfico de petróleo que realiza hacia Turquía el grupo yihadista Estado Islámico (EI) desde los territorios que controla.

En la jornada, Putin rechazó entrevitarse con su par turco Recep Tayyip Erdogan al margen de la COP21 en Le Bourget (norte de París).

"Tenemos todos los motivos para pensar que la decisión de derribar nuestro avión fue dictada por la voluntad de proteger estas vías de paso del petróleo hacia el territorio turco, precisamente hacia los puertos donde es cargado en buques cisterna", declaró Putin en una conferencia de prensa al margen de la COP21 que comenzó hoy en Le Bourget, al norte de París.

"Hemos recibido informaciones complementarias que desgraciadamente confirman que ese petróleo, producido en zonas controladas por el EI y otras organizaciones terroristas, es encaminado masivamente, de manera industrial, hacia Turquía", afirmó.

Una vez más, Putin rechazó entrevistarse con su homólogo turco Erdogan, cuyo país será sancionado económicamente por Moscú tras el derribo del avión.

"Si (las acusaciones de Putin) fueran comprobadas, la dignidad de nuestra nación impondría que abandone mis funciones", declaró Erdogan, citado este lunes por la agencia gubernamental Anatolia, asegurando que Turquía realiza todas sus importaciones energéticas "por la vía legal".

"No somos deshonestos al punto de realizar este tipo de comercio con grupos terroristas. Todo el mundo debe saberlo", destacó.

Casi una semana después del incidente en que dos cazas F-16 turcos abatieron en el espacio aéreo de la frontera sirio-turca a un bombardero Sukhoi-24 que regresaba de una misión, la grave crisis diplomática entre Moscú y Ankara no da señales de remitir.

La fiebre antiturca continúa en Rusia donde los medios de comunicación estatales lanzan toda su ira contra Turquía, hasta ayer un socio privilegiado.

- Represalias rusas -

Ankara se niega a presentar excusas e insiste en que actuó de manera legítima para proteger su espacio aéreo. Por su parte, las autoridades rusas aceleran las represalias, traducidas en sanciones económicas contra Turquía, cuya amplitud será limitada pero su impacto real.

El embargo que Rusia prevé imponer a Turquía estará limitado a las frutas y verduras aunque podría ampliarse, en tanto estas medidas constituyen sólo un "primer paso", según dos responsables gubernamentales rusos.

Con el fin de evitar nuevas alzas de los precios, dado que el país ya sufrió una inflación espectacular en 2015, las autoridades rusas aplicarán "esta prohibición dentro de cierto plazo (...) para que los consumidores y comerciantes tengan tiempo de encontrar otros proveedores", aseguró el vice primer ministro Arkadi Dvorkovich.

Según los expertos, Turquía sufrirá las restricciones impuestas al sector turístico, en tanto Moscú prevé prohibir los vuelos chárter entre ambos países.

Además, a partir del 1 de enero de 2016, se restablecerá el régimen de visados y se prohibirá a los empresarios rusos emplear a trabajadores turcos.

- Excusas -

A pesar de los insistentes llamados del presidente turco para conversar "cara a cara" con el jefe de Estado ruso, el Kremlin excluyó una vez más cualquier posible encuentro entre Putin y Erdogan, quienes se encuentran en Le Bourget, cerca de París, en ocasión de la inauguración de la conferencia mundial sobre el clima (COP21).

Furiosa, Rusia acusa desde el incidente a Turquía de estar vinculada a la organización yihadista Estado Islámico (EI) y le exige excusarse.

"Ningún primer ministro, ningún presidente ni otra autoridad turca se excusará", insistió este lunes por su parte el primer ministro turco Ahmet Davutoglu tras entrevistarse en Bruselas con Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, de la que Turquía es miembro.

Asimismo, Stoltenberg llamó una vez más a la "calma", aunque subrayó que la defensa de su espacio aéreo es "un derecho soberano de Turquía".

Tras anunciar un refuerzo de sus defensas antiaéreas la semana pasada, Rusia además advirtió este lunes que los bombarderos tácticos que operan en Siria serán equipados con misiles aire-aire.

Paralelamente, el cadáver del teniente coronel Oleg Pejkov, uno de los pilotos del Sukhoi-24 abatido, partió esta mañana desde Turquía para ser repatriado.

Sus restos, entregados a las autoridades turcas, habían sido trasladados desde la región fronteriza de Hatay (sur) a Ankara, donde tuvo lugar una ceremonia en presencia de representantes rusos.

AFP