El fabricante automotriz Renault registró en 2018 un beneficio neto en baja del 37%, a 3.300 millones de euros, debido a una contribución menor de su socio japonés Nissan y a las variaciones de las divisas de los países emergentes.

Se trata del último resultado de la era de Carlos Ghosn, el presidente de la alianza Renault-Nissan, apartado de sus funciones tras ser detenido en Japón por fraude fiscal.

En 2018, Nissan, en el cual Renault tiene el 43% de las acciones, contribuyó al beneficio con 1.150 millones de euros, casi la mitad menos que en 2017.

Esta baja se explica por el hecho de que en 2017 los beneficios de Nissan se habían incrementado en forma excepcional por varias razones, entre ellas la reforma fiscal votada en Estados Unidos.

Las ventas del grupo retrocedieron un 2,3%, totalizando una facturación de 57.400 millones de euros, debido en particular a la devaluación de las monedas de Argentina, Brasil, Rusia y Turquía, países donde Renault tiene una fuerte presencia.

Sin las variaciones de cambio, la facturación hubiera registrado un incremento del 2,5%, señaló Renault.

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