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El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, participa en una ceremonia con motivo del 60º aniversario del ingreso en Naciones Unidas, el 15 de octubre de 2015 en la cámara de diputados, en Roma

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El gobierno italiano aprobó este jueves un proyecto de presupuestos para el 2016, con medidas para el crecimiento económico y planes para rebajar los impuestos y la deuda pública.

"Es la primera vez desde el año 2007 que la deuda baja", aseguró el primer ministro, Matteo Renzi, al ilustrar la ley ante la prensa.

El proyecto debe ser aprobado por las autoridades europeas debido a que implica medidas de "flexibilidad" que deben ser supervisadas por las autoridades de la Unión Europea.

Dos días después de la adopción de una inédita reforma del Senado que reduce drásticamente las prerrogativas de esa entidad, el jefe de gobierno ilustró la ley de presupuestos para el 2016, tras lo cual volará a Bruselas para participar al consejo de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea.

A pesar de la confianza que genera Renzi y su ministro de Finanzas, Pier Carlo Padoan, las cuentas de Italia serán estudiadas con lupa.

El comisario europeo para Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici, manifestó por su parte su prudencia. "Hemos tenido numerosas discusiones con las autoridades italianas y nos hemos reunido al menos cuatro veces con Padoan", recordó.

El ministro Padoan habló durante meses de su plan de equilibrar los presupuestos con un mayor uso de las flexibilidades previstas por la Comisión Europea para compensar las reformas estructurales y las inversiones.

"A las autoridades europeas les hablaremos de los costes que hemos tenido ante la ola de inmigrantes extraordinaria", subrayó Renzi ante los periodistas. Es "totalmente legítimo" que Italia solicite la flexibilidad debido a ese fenómeno, recordó el ministro en un documento preparatorio. "Esperamos instrucciones técnicas de la Comisión Europea", explicó durante la rueda de prensa.

- Pequeños gestos para fomentar el consumo -

La ley prevé la supresión del impuesto sobre la vivienda propia e introduce compensaciones para las empresas con el fin de impulsar el empleo. Se estima que el gasto adicional será de unos 27 millones de euros, los cuales serán cubiertos parcialmente con los recortes del gasto público.

El presupuesto se basa en las previsiones de crecimiento, el cual fue recientemente revisado al alza del 0,9% en el 2015 al 1,6% en 2016.

Entre las sorpresas introducidas a última hora figura el aumento del límite para el pago en efectivo, que pasó de 1.000 a 3.000 euros. Se trata de "un pequeño paso" para "ayudar al consumidor", dijo. Para algunos, es una medida que fomenta la economía paralela, particularmente importante en Italia.

Otra posible fuente de fricción será el déficit, ya que Italia asegura que lo mantendrá dentro del margen que exige Europa (inferior o igual al 3% del PIB), pero el mes pasado decidió frenar su descenso dejándolo al 2,2% en 2016, frente al 1,8% inicialmente anunciado.

Roma prometió un descenso, por primera vez en ocho años, de la deuda pública, ubicándola en el 131,4% del PIB en 2016, frente al 132,8% del 2015. El objetivo es llegar al 120% en 2019.

La deuda pública italiana en agosto era de 2.184.700 millones de euros, según las cifras publicadas el miércoles por el Banco de Italia, una de las más altas de Europa.

AFP