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Rusia, Turquía e Irán intentan relanzar el diálogo sobre Siria en Astaná

Representantes del régimen y de la oposición en Siria se disponen a dialogar en Astaná en busca de la paz, el 22 de diciembre de 2017 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 22 diciembre 2017 - 10:50
(AFP)

Rusia, Turquía e Irán propusieron este viernes tras una ronda de negociaciones en Astaná reunir al régimen sirio y a los rebeldes a finales de enero en la localidad rusa de Sochi para avanzar hacia una solución política del conflicto en Siria.

Una semana después del fracaso de una nueva reunión en Ginebra, la octava ronda de negociaciones organizada en la capital kazaja por Rusia e Irán -aliados de Bashar al Asad- y Turquía -apoyo de los rebeldes-, permitió a Rusia relanzar su propuesta de reunir un "congreso de diálogo nacional" sirio.

La composición de las fuerzas invitadas no se hizo pública, y tampoco se dio respuesta a todas las cuestiones que habían impedido celebrar esta reunión, propuesta a finales de octubre tras el anterior encuentro en Astaná.

"Los países garantes confirman su intención de cooperar en el objetivo de reunir al congreso del diálogo nacional sirio en Sochi el 29 y 30 de enero de 2018", informaron las delegaciones rusa, turca e iraní en un comunicado común.

El presidente sirio, Bashar al Asad, apoyado por el ejército ruso, tomó ventaja últimamente sobre el terreno, pero la perspectiva de una solución política sigue en punto muerto.

Moscú quería apoyarse en los avances concretos logrados en Astaná, que permitieron poner a régimen y rebeldes a debatir sobre cuestiones militares, para relanzar el diálogo político.

- Fin de la retirada rusa -

Además, Rusia finalizó la retirada parcial de sus tropas desplegadas desde hace dos años en Siria, iniciada a mediados de diciembre por orden del presidente Vladimir Putin, anunció este viernes el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu.

"Su orden sobre la retirada del contingente de fuerzas rusas de Siria ha sido cumplida", le dijo Shoigu a Putin durante una reunión con los responsables militares rusos.

Rusia retiró a sus unidades de las fuerzas aéreas, sus médicos militares, un batallón de policía militar, y 36 aviones y cuatro helicópteros, precisó el ministro, según las agencias de noticias rusas.

El ejército ruso comenzó el 12 de diciembre la retirada parcial de sus tropas desplegadas en Siria, después de que Putin anunciara que habían cumplido "brillantemente" su misión tras dos años de intervención en apoyo del régimen de Bashar al Asad.

El 11 de diciembre, antes de iniciar una breve gira por Egipto y Turquía, el presidente ruso hizo una inesperada escala en Siria, por primera vez desde el inicio del conflicto que ha causado al menos 340.000 muertos y millones de desplazados desde su comienzo hace seis años.

Putin anunció entonces desde la retirada de una "parte significativa" de las fuerzas rusas en Siria desde la base aérea de Hmeimim, en compañía de Asad.

Rusia mantiene en Siria su Centro de Reconciliación de Beligerantes, tres batallones de policía militar, la base aérea de Hmeimim y la base militar naval de Tartús, precisó Shoigu este viernes.

La víspera, los diputados rusos ratificaron un acuerdo entre Moscú y Damasco que prevé la ampliación de las instalaciones portuarias militares rusas en Tartús, que se convertirá en una base naval permanente.

- Reunión antes de Sochi -

Antes del congreso de Sochi, Rusia, Turquía e Irán prevén celebrar una reunión preparatoria en esta ciudad del sur ruso los días 19 y 20 de enero, indicaron en su comunicado final.

En un texto separado, el emisario de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, presente en la reunión de Astaná, insistió en que "toda iniciativa política [debe] contribuir al proceso político bajo auspicio de la ONU en Ginebra y apoyarlo".

También repitió su intención de celebrar nuevas conversaciones en Ginebra en enero centradas en la redacción de una nueva constitución y la organización de elecciones en Siria.

El régimen sirio está dispuesto a aceptar elecciones bajo supervisión de la ONU, pero las negociaciones siguen bloqueadas en lo que respecta al futuro de Al Asad, ya que el régimen rechaza su posible salida del poder, como pide la oposición.

El conflicto en Siria comenzó en marzo de 2011 con la represión por el régimen de manifestaciones pacíficas, y fue convirtiéndose en una compleja guerra con múltiples actores que ya dejó más de 340.000 muertos y millones de refugiados y desplazados.

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