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El embajador venezolano en Rusia Carlos Faria Tortosa, el ministro venezolano de Agricultura Wilmar Castro y el ministro de Economía y Finanzas, Simón Zerpa, ofrecen una conferencia, el 15 de noviembre de 2017 en Moscú

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Venezuela firmó este miércoles un acuerdo para reestructurar unos 3.000 millones de dólares de la deuda con su aliado Rusia, un alivio que no sacará del atolladero a este país bajo default parcial.

Asfixiada por la caída del precio del petróleo y las sanciones estadounidenses, Venezuela asegura ser "buen pagador", pero las malas noticias se suceden en un país cuya población está sometida a la escasez de alimentos y medicinas, a falta de dinero para importarlos.

Una delegación venezolana dirigida por el ministro de Economía y Finanzas, Simón Zerpa, firmó el acuerdo que reestructura un crédito otorgado en 2011 para comprar armamento ruso.

El acuerdo prevé un nuevo calendario de reembolsos en 10 años con aportes "mínimos" durante los primeros seis, indicó el ministerio ruso de Finanzas.

"Aliviar la carga de la deuda" permitirá "utilizar los fondos liberados para desarrollar la economía del país, mejorar la solvencia del deudor y aumentar las posibilidades para que todos los acreedores recuperen los créditos ya acordados", según un comunicado del ministerio ruso.

El vicepresidente venezolano de Economía, Wilmar Castro, se congratuló durante una conferencia de prensa en Moscú por el acuerdo porque tiene "términos muy favorables" que Venezuela -dijo- puede cumplir.

"Nos permitirá satisfacer un conjunto de necesidades del pueblo venezolano y retomar el intercambio comercial", dijo Castro en un video difundido en Caracas por el gobierno.

- "Una gota de agua" -

Más allá del acuerdo, el gobierno ruso "no ha recibido ninguna petición" de ayuda adicional de parte de Venezuela, según el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

Anton Tabakh, economista jefe de la agencia de calificación RAEX, explicó a AFP que la operación permite "a ambas partes mantener las apariencias y ganar tiempo, ya que ahora la cuestión de la deuda venezolana no puede ser resuelta de ninguna manera".

La reestructuración con Rusia es una gota de agua en el endeudamiento de Venezuela, que se estima en 150.000 millones de dólares.

"Es un alivio pequeño. No cambia las circunstancias. No ayuda ni a estabilizar la economía ni a aumentar su capacidad de pagos substancialmente", aseguró a la AFP el economista venezolano Orlando Ochoa.

La deuda con Moscú incluye 6.000 millones de dólares pagados por adelantado por la petrolera semipública Rosneft a la petrolera venezolana PDVSA, de los cuales 2.500 millones fueron saldados entre mayo de 2016 y abril de 2017.

Oficialmente, es un avance por contratos de entregas de petróleo y carburantes previstos hasta 2019, pero expertos creen que se trata de un apoyo financiero disimulado a Caracas. Rosneft aseguró el martes que no veía en "riesgo" su crédito.

Maduro asegura que con China, el acreedor principal, "marchan perfectamente" las gestiones para renegociar la deuda, estimada en unos 28.000 millones de dólares.

- No es suficiente -

Las agencias de calificación S&P Global Ratings y Fitch declararon esta semana a Venezuela y a la petrolera PDVSA en default parcial, por el retraso de varios pagos de capital e intereses de la deuda soberana y de la compañía.

PDVSA confirmó este miércoles que el pago de capital de los bonos 2017 y 2020, por unos 2.000 millones de dólares, fue realizado "con éxito", así como los intereses de un cupón que venció el pasado viernes, por 81 millones.

Joydeep Mukherji, encargado de los países latinoamericanos y caribeños en S&P, declaró este miércoles a la AFP que esto no es suficiente para despejar las dudas sobre la capacidad de pago del país.

"La situación no ha cambiado sólo porque juntes dinero para pagar bonos" en mora, sostuvo.

La Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que agrupa a tenedores de deuda, retomará el jueves el análisis de si hubo cesación de pagos.

Venezuela no presentó una propuesta concreta para renegociar la deuda en una reunión que sostuvo con acreedores el lunes en Caracas. Pero, según el gobierno, se va "a pagar en común acuerdo con los tenedores de los bonos".

Con reservas internacionales de 9.681 millones de dólares, Venezuela debe pagar en lo que resta del año unos 1.470 millones de dólares y en 2018 más de 8.000 millones, por lo que expertos no descartan que caiga en un default total.

Según S&P y Fitch, las sanciones de Estados Unidos, que prohíben a sus ciudadanos y bancos negociar con las autoridades venezolanas la deuda, complicará las discusiones con los acreedores, pues un 70% son estadounidenses o canadienses.

Venezuela corre el riesgo de quedarse fuera de los mercados y de enfrentar litigios, con el posible embargo de activos en el extranjero, como CITGO, filial de PDVSA en Estados Unidos.

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AFP