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El presidente de Siria, Bashar Al Asad, responde a las preguntas de la cadena de televisión iraní Khabar el 4 de octubre de 2015 en Damasco

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Rusia intensificó este domingo su campaña de bombardeos en Siria, una intervención que el presidente sirio, Bashar Al Asad, consideró crucial para evitar que la región de Oriente Medio sea "destruida".

Los aviones rusos bombardearon, por quinto día consecutivo, varios objetivos en Siria y destruyeron posiciones del grupo yihadista Estado Islámico (EI), según Moscú.

Pero los países occidentales volvieron a lamentar que esos bombardeos golpeen, sobre todo, a los grupos rebeldes enfrentados a Asad y no sólo al EI.

El presidente sirio, que se expresaba por primera vez desde el inicio de la intervención rusa, el miércoles, consideró, por su parte, indispensable el éxito de la coalición contra "el terrorismo" que formaron Siria, Rusia, Irán e Irak. "Debe tener éxito, si no, toda la región será destruida y no sólo uno o dos países", avisó en una entrevista para la televisión iraní Khabar. "El precio a pagar será seguramente alto", añadió Asad, que se mostró convencido de las grandes "posibilidades de éxito" de esa coalición.

Asad, que lleva 15 años en el poder y resistió a las revueltas de 2011 que acabaron con varios regímenes árabes, se siente reforzado por la intervención rusa. Con la ayuda de Moscú, espera poner fin a la serie de derrotas que han sufrido sus tropas en los últimos meses.

El Kremlin indicó este domingo que sus aviones Sukhoi hicieron "20 salidas" en 24 horas y bombardearon "10 blancos de los bandidos del EI".

- "Grave error" -

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró que la campaña emprendida por Moscú es "inaceptable". "Desgraciadamente, Rusia está cometiendo un grave error", dijo en una rueda de prensa. Esas acciones en Siria son "preocupantes y perturbadoras", dadas las relaciones amistosas entre Moscú y Turquía, declaró Erdogan, que avisó de que esto "aislará a Rusia en la región".

Ambos países se oponen sobre la forma de gestionar la crisis en Siria. Moscú es el mayor apoyo internacional para el régimen de Asad, mientras que Ankara siempre ha defendido que su salida del gobierno es la única solución al conflicto.

Numerosos dirigentes occidentales también exigieron que el presidente sirio abandone el poder. El primer ministro británico, David Cameron, hizo un llamamiento a los rusos en ese sentido. "Cambien de rumbo, únanse a nosotros para atacar al EI, pero reconozcan que si queremos una región estable, necesitamos a otro dirigente que Asad", declaró este domingo a la BBC. "De manera trágica, por lo que hemos podido comprobar hasta ahora, la mayoría de los bombardeos rusos tuvieron lugar en zonas de Siria que no controla el EI, sino otros opositores al régimen", lamentó Cameron.

El primer ministro francés, Manuel Valls, también pidió este domingo a Moscú que "no se equivoque de objetivos".

También la canciller alemana, Angela Merkel, volvió a insistir en la jornada en que para que el proceso político en Siria sea exitoso, es necesario que Asad participe directamente en las discusiones.

Por su parte, el precandidato presidencial a la Casa Blanca Donald Trump afirmó que le gustaría "recostarse" y ver cómo Rusia continúa con los ataques aéreos en Siria y sugirió que, con ésta participación, Moscú podría estar cayendo en una "trampa". En unas declaraciones retransmitidas este domingo en el programa 'This week', de la ABC, Trump dijo que no prevé establecer una zona de libre de vuelo sobre Siria, como han sugerido otros candidatos, incluida su rival demócrata Hillary Clinton.

"Creo que lo que quiero hacer es recostarme y... ver qué pasa", dijo Trump antes de sugerir que la guerra de la Unión Soviética contra los rebeldes muyahidines afganos en 1980 "destruyó" al bloque comunista. "Ahora van a ir a Siria, hay muchas trampas, hay muchos problemas. Cuando oí que iban a luchar contra el EI, dije: 'Genial, dejémosles'", dijo el magnate durante el programa.

- ¿Quiénes son los moderados? -

La ONG Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) indicó que, en la madrugada de este domingo, varias bombas cayeron sobre Raqa, la 'capital' del EI, que controla cerca de la mitad del territorio sirio. Pero el OSDH no podía determinar si esos ataques fueron obra de aviones rusos, del régimen o de la coalición antiyihadista liderada por Washington.

Según la misma fuente, otros aviones, "aparentemente rusos, efectuaron varios ataques contra dos pueblos del norte de la provincia de Homs" (centro), una zona controlada en su mayoría por organizaciones rebeldes, como el Frente Al Nusra, rama siria de Al Qaida.

Un alto responsable del Estado Mayor ruso, el general Andrei Kartapolov, repitió el sábado que Rusia sólo atacaba a "terroristas", un término que, tanto para el régimen sirio como para el Kremlin, designa a todos los grupos que combaten a las fuerzas de Asad. La víspera había subrayado que desde el miércoles se habían realizado "60 ataques", sembrando el pánico entre los yihadistas, y "expulsando a unos 600" de sus posiciones.

Dmitri Peskov, el portavoz del presidente ruso, Vladimir Putin, lamentó este domingo que los occidentales no hayan sido capaces de explicar a Moscú quiénes forman, según ellos, la "oposición moderada".

Asad, por su parte, considera negativo el balance de la coalición liderada por Estados Unidos. Desde su comienzo, hace un año, "el terrorismo ha conocido una expansión geográfica y aumentó su número de reclutamientos", afirmó a la televisión iraní.

Este domingo, además, las autoridades sirias detuvieron durante varias horas a Munzer Jaddam, un dirigente de la oposición tolerada por el régimen, días después de que criticase los ataques rusos. "La solución de la crisis siria no es tan inminente como creen algunos soñadores y la intervención rusa complica (el conflicto) aún más", había publicado en su página en Facebook.

AFP