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Captura de un video de la página de Facebook del Ministerio de Defensa ruso del 8 de diciembre de 2015 en la que se ve cómo lanza los misiles de calibre crucero el submarino 'Rostov-on-Don'

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Rusia atacó Siria con misiles lanzados por primera vez desde un submarino que se hallaba en el mar Mediterráneo, nueva demostración de fuerza de Rusia, que refuerza su dispositivo militar en la región tras dos meses de bombardeos intensivos.

Paralelamente, los militares rusos recuperaron la caja negra del bombardeo derribado el pasado 24 de noviembre por aviones de caza F16 turcos en la frontera siria, una "puñalada trapera", según Vladimir Putin, que provocó una grave crisis diplomática entre Ankara y Moscú. El presidente ruso ordenó que la caja negra sea abierta "en presencia de expertos extranjeros"

Después de más de dos meses de intensos bombardeos de la aviación rusa contra posiciones "terroristas" en Siria, el ejército ruso siguió haciendo una demostración de sus capacidades militares al desplegar en el este del mar Mediterráneo su submarino ofensivo "Rostov-on-Don".

Dicho submarino de última generación, considerado silencioso y discreto, lanzó el martes varios misiles de crucero Calibre y destruyó, según el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, "un importante depósito de municiones, una fábrica de minas e infraestructuras petroleras".

Shoigu mencionó la destrucción de "dos centros de mando de la organización terrorista Estado Islámico en la provincia de Raqa", este del país.

"El misil de crucero Calibre volvió a demostrar su eficacia en las distancias largas", dijo Shoigu al presidente Putin en un encuentro difundido por la televisión estatal.

Con estos tiros submarinos, Moscú refuerza su abanico de opciones militares en la guerra en Siria. En el caso de bombardeos anteriores, incluyendo el martes según, se han disparado misiles de crucero contra objetivos en Siria desde buques de guerra situados en el mar Caspio. La aviación rusa también recurrió a cazabombarderos basados en Rusia que dispararon misiles desde territorio ruso.

El presidente Putin recordó que los misiles Calibre pueden estar equipados con cabezas nucleares, pero dijo que espera que "nunca sea necesario utilizarlos en la lucha contra el terrorismo".

- Washington, avisado de bombardeos -

Estados Unidos, que lleva a cabo su propia campaña de bombardeos en Siria, e Israel fueron avisados de antemano de que los bombardeos se efectuarían desde un submarino, declaró Shoigu.

Desde Washington, el portavoz del Pentágono, Peter Cook, dijo que Estados Unidos "apreció" esta "medida de seguridad adicional adoptada por Rusia".

Según el Ministerio de Defensa ruso, 1.920 bombas fueron arrojadas los últimos cuatro días contra objetivos en Siria, fueron destruidos 70 centros de mando y 21 campos de entrenamiento. La aviación rusa bombardeó sobre todo, para apoyar el avance del ejército sirio, las provincias de Alepo, Idleb y zonas montañosas de Lattaquie (noroeste), así como la región de Palmira, un bastión de EI.

Los feudos de EI de Raqa y Deir-Ezzor también fueron bombardeados.

Por otra parte, dos semanas después del derribo de un bombardero ruso por la aviación turca, el ejército ruso recuperó una caja negra.

"Les pido que no la abran por el momento", dijo Putin al ministro de Defensa. "Ábranla solo con ayuda de expertos extranjeros", agregó.

Shoigu informó de que la zona donde cayó el avión fue "liberada" por las fuerzas especiales del ejército sirio, lo que les permitió recuperar la caja negra.

El presidente ruso declaró que una análisis de la caja negra permitiría determinar la trayectoria y parámetros de la posición del bombardero en el momento de ser derribado.

Turquía afirma que el avión penetró en su espacio aéreo e hizo caso omiso de varias advertencias. Rusia denuncia una provocación deliberada.

Putin afirmó que el contenido de la caja no va a aplacar la cólera de su país frente a la acción de los turcos.

Con anterioridad, el primer ministro turco Ahmet Davutoglu afirmó que Turquía está dispuesta "en caso necesario" a adoptar "sanciones" para responder a las medidas de retorsión, sobre todo económicas y diplomáticas, adoptadas por Moscú, que podrían costar hasta 9.000 millones de dólares a Ankara.

AFP