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El presidente ruso, Vladimir Putin (izq), y el francés, François Hollande, esperando antes de una cumbre para la paz en Ucrania, celebrada en el Palacio del Elíseo parisino, el 2 de octubre de 2015

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Rusia completó tres días de ataques aéreos en Siria al tiempo que Barack Obama advirtió a Vladimir Putin que es contraproducente usar una estrategia que ataca a la vez a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) y a la oposición moderada a Bashar al Asad.

Haciendo eco a las palabras de su homólogo francés François Hollande, el presidente estadounidense consideró que el enfoque actual de Moscú, que equivale a considerar que todos los opositores al régimen "son terroristas", es sinónimo de "catástrofe segura".

Desde el principio de la insurrección en Siria, reprimida brutalmente por el régimen, más de 240.000 personas han muerto y cuatro millones abandonaron el país y han generado una crisis migratoria que para Europa es la más importante desde la Segunda Guerra Mundial.

El conflicto en Siria, de por sí muy complejo, ha dado un nuevo giro con la implicación de Rusia, aliada histórica de Damasco desde la época soviética y firme defensora del presidente Bashar al Asad.

Occidente y varios países árabes sospechan que en realidad Rusia está concentrando sus ataques sobre otros opositores al régimen sirio, para fortalecer al debilitado presidente Asad.

Una coalición de unos 60 países liderada por Estados Unidos -en la que Rusia no participa- realiza bombardeos aéreos en Siria contra EI desde septiembre de 2014.

En una reunión en París, centrada en el conflicto ucraniano, el presidente Hollande y la canciller alemana Angela Merkel insistieron a Putin que la aviación rusa sólo debe atacar en Siria a los yihadistas del EI.

Para Obama, una cooperación con Putin en el caso sirio sigue siendo posible a condición de que reconozca un cambio de régimen.

"Le dije al Sr. Putin que estaba listo para trabajar con él si él está dispuesto a impulsar con sus socios, el Sr. Asad e Irán, una transición política" en Siria, afirmó Obama.

La noche del viernes, el Ministerio ruso de Defensa indicó que hubo seis nuevos ataques contra EI durante la jornada, en las provincias de Idleb (noroeste) y Hama (centro).

Una fuente de la seguridad, presente en el terreno, señaló igualmente ataques aéreos en esas provincias, donde está presente sobre todo el Frente al Nosra, rama siria de Al Qaida que lucha tanto contra el EI como contra el gobierno sirio.

- De tres a cuatro meses de operativos -

Los rusos desplegaron más de 50 aviones y helicópteros en Siria, cerca de la ciudad de Latakia (oeste). Sus ataques "se van a intensificar" y proseguirán "tres o cuatro meses" más, dijo el presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la cámara baja rusa, Alexei Pushkov.

Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Catar, Arabia Saudita y Turquía endurecieron el viernes el tono respecto a la operación rusa en Siria, calificándola de "nueva escalada" que podría "atizar el extremismo" en ese país.

Moscú en cambio, al igual que Teherán, defiende que la solución a la guerra y la victoria contra EI pasan por una colaboración con el presidente Asad.

En ese sentido, Rusia distribuyó en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución, que contempla integrar al gobierno de Damasco en una coalición ampliada contra los yihadistas.

Francia, que al igual que Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad, está tratando de "enmendar" ese texto.

Porque "no se puede respaldar jurídicamente una operación que, con la excusa de luchar contra el terrorismo, trate de salvar en realidad a la desesperada a un dictador desacreditado", según explicó al diario Le Monde el canciller francés Laurent Fabius.

Por su lado, el gobierno sirio dijo este viernes que está dispuesto a participar en las conversaciones preliminares propuestas por la ONU para preparar una conferencia de paz.

AFP