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El presidente ruso, Vladimir Putin, arriba al lugar del atentado que dejó al menos once muertos en el metro de San Petersburgo, Rusia, para depositar flores en memoria de las víctimas, el 3 de abril de 2017.

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La ciudad rusa de San Petersburgo se sumió en el horror el lunes tras el atentado que golpeó a su metro, con un desfile de ambulancias, heridos ensangrentados en las camillas y familiares preocupados pegados al celular.

Mientras un helicóptero aterriza frente a la entrada de la estación Instituto Tecnológico, donde el tren devastado terminó su camino, Serguei Antonov apenas consigue creer lo que ve. "Nunca he visto nada así", suspira este estudiante de 20 años. "Parece que es un atentado".

La pista de un "acto terrorista" fue confirmada por las autoridades, incluso si éstas aseguraron no excluir ninguna hipótesis que pudiera determinar las causas de la explosión que sacudió un vagón del metro a las 14H40 (11H40 GMT) este lunes en las entrañas de la segunda ciudad de Rusia.

"Llamo a todos mis conocidos por si estaban en el metro. Gracias a Dios, todos están con vida", dice, jadeante, Svetlana Anatolievna.

Las imágenes difundidas por las redes sociales y por las televisiones de dentro de la estación son todas iguales: un vagón de metro con las puertas destrozadas, cadáveres en el andén, viajeros tratando de sacar a las víctimas de entre los escombros.

"Había humo, olía a quemado, todo el mundo corría, presa del pánico, y lloraba", explica, conmocionado, un joven de 19 años. "Subí por la escalera mecánica, todo el mundo subía. Cuando llegamos arriba, el guardia de la estación hacía salir a todo el mundo y nos decía que la estación estaba cerrada".

Para los pasajeros del tren afectado, la pesadilla no terminó una vez que el convoy se había detenido. "Las puertas no se abrían. Por la ventana, vi cuatro cadáveres", explicó a la AFP un jubilado, Viacheslav Vesselov.

- 'Nadie a salvo' -

Varias arterias de la ciudad fueron bloqueadas para facilitar el paso de las ambulancias que transportaban a decenas de heridos. El metro permaneció cerrado durante horas.

La tragedia sembró el caos en la ciudad pero, sobre todo, la sumió de nuevo en la tristeza tras la explosión, el 31 de octubre de 2015, de un avión en pleno vuelo con 224 personas a bordo, principalmente turistas que regresaban a San Petersburgo tras haber pasado sus vacaciones en las playas egipcias.

Las autoridades locales decretaron tres días de luto a partir del martes. El lunes por la noche, los habitantes de la antigua capital imperial comenzaban a llevar flores a la entrada de la estación Sennaya, de donde acababa de salir el tren cuando la estación tuvo lugar.

"Cualquiera de nosotros hubiera podido morir en lugar de esa gente", explica Andrei Semenov, de 21 años. "Es horrible: nadie está a salvo".

"Cuando supe que se produjo esta tragedia, estaba impresionado, de inmediato empecé a pensar en mi hijo", comentó Marina Ilina, de 30 años. "Ahora, tendré miedo de tomar el metro. Antes, en San Petersburgo, pensábamos que esto no nos concernía. Ahora, la ciudad está amenazada. Debemos estar alerta", agregó.

La seguridad se reforzó en estaciones y aeropuertos de todo el país.

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AFP