Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Imagen obtenida de un vídeo distribuido por el Ministerio de Defensa ruso el 6 de octubre de 2015 que muestra el lanzamiento de bombas desde un avión Su-24M sobre Siria

(afp_tickers)

Los occidentales están desorientados en Siria ante la estrategia de Moscú, aunque esperan recuperar la iniciativa si la campaña militar rusa se empantana y se impone la necesidad de cooperar, apuntan varios analistas.

Los rusos "están creando una burbuja encima de Siria y poniendo en cuestión la supremacía aérea ostentada hasta ahora por los occidentales", explica Thomas Gomart, director del IFRI (Instituto Francés de Relaciones Internacionales) en París.

Los aviones de la coalición liderada por Estado Unidos contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) prosiguen sus ataques en Siria, pero la campaña iniciada en septiembre de 2014 se está viendo perturbada por los Sujoi rusos, hasta el punto de tener que renunciar a algunas misiones, tal y como reconoció el propio Pentágono.

A su campaña aérea, los rusos añadieron el miércoles el disparo de 26 misiles de crucero desde los buques estacionados en el mar Caspio, a 1.500 kilómetros de Siria.

"Es un mensaje político y estratégico muy fuerte", apunta Thomas Gomart. "Rusia está elevando su nivel de disuasión no nuclear", con una capacidad de ataque en numerosos escenarios. Y mientras tanto, los estadounidenses asisten impotentes a los bombardeos rusos contra la oposición siria "moderada" que tratan en vano de organizar.

- Evitar la guerra con Moscú -

Al igual que en Georgia en 2008 y en Ucrania en 2014, las potencias occidentales no quieren replicar militarmente, lo que sería la única respuesta "capaz de detener de inmediato las operaciones rusas", según Igor Sutyagin, experto militar del Royal United Services Institute (RUSI) de Londres.

"En Occidente nadie quiere entrar en guerra con Rusia. La escalada corre el riesgo de llevar a más violencia y más emigración" a Europa, abunda Julien Barnes-Dacey, analista del European Council on Foreign Relations, con sede en Londres. Al mismo tiempo, "todo el mundo reconoce que no se puede tratar la cuestión del Estado Islámico sin tratar, de forma más amplia, la cuestión de Siria, y que los rusos y los occidentales van a tener que trabajar juntos", añade Julien Barnes-Dacey.

Rusia tiene una "gran responsabilidad" en el conflicto, dice este experto, ya que con su campaña aérea, que no sólo apunta a los yihadistas sino también a otros grupos hostiles al régimen de Damasco, podría llevar a muchos opositores "moderados" a unirse al Estado Islámico.

- Putin pragmático -

Putin recuperó la iniciativa de forma espectacular en la escena internacional proponiendo una amplia coalición contra el EI y luego lanzando los ataques en Siria, pero tampoco está seguro de ganar la partida.

Con su intervención, el presidente aspira a fortalecer a su aliado Bashar al Asad, consolidar los intereses estratégicos de Rusia en la región y ganar peso en unas futuras negociaciones.

Si la maniobra no funciona tal y como estaba previsto, los rusos podrían "abrir el juego para acercar posiciones", observa Camille Grand, director de la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS) en París.

"Putin también sabe ser pragmático", afirma este investigador.

AFP