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TAP Portugal, en aprietos y debilitada aún más por la huelga de pilotos

Varios pasajeros, frente a los mostradores de la aerolínea portuguesa TAP en el Aeropuerto de Lisboa el 1 de mayo de 2015, durante una huelga de pilotos. La compañía atraviesa uno de los periodos más turbulentos de su historia afp_tickers
Este contenido fue publicado el 07 mayo 2015 - 15:05
(AFP)

Una huelga de pilotos de diez días, la más larga desde hace 40 años, pérdidas después de cinco años de beneficios y una deuda que se dispara. La compañía portuguesa TAP atraviesa uno de los periodos más turbulentos de su historia.

Se reúnen todos los ingredientes para dar al traste con la privatización del 66% del capital del buque insignia nacional que el Gobierno de centroderecha cuenta concluir para finales de junio, tras el fracaso de un primer intento en diciembre de 2012.

En opinión incluso del primer ministro, Pedro Passos Coelho, la huelga amenaza con hacer fracasar el proyecto que el Gobierno trata de llevar a cabo pese a la oposición socialista, a cinco meses del final de su mandato. "Si la privatización no se produce, la alternativa es la reestructuración, que pasará necesariamente por despidos colectivos y una reducción de los destinos", advirtió el miércoles, en una amenaza clara a los huelguistas.

El primer ministro cuenta con el apoyo de los portugueses en su pulso contra los pilotos, que son percibidos como una élite privilegiada. Pocas veces una huelga habrá sido tan impopular en Portugal.

"Cuando hacen huelga, los pilotos no piensan en los portugueses que ganan 500 a 600 euros por mes lavando platos o de camareros en un restaurante. Necesitan turistas para mantener su puesto de trabajo", comenta a la AFP Joao Duque, profesor del Instituto Superior de Economía y de Gestión en Lisboa.

"Tanto en la derecha como en la izquierda, todos están en contra de la huelga, la imagen de los pilotos se ha deteriorado", dice Domingos Amaral, profesor de Economía de la Universidad Católica de Lisboa.

Los pilotos de la TAP iniciaron la huelga, de diez días, el 1 de mayo, acusando a la dirección de violar el acuerdo de empresa que preveía atribuirles entre el 10% y el 20% del capital en caso de privatización. También reclaman primas por antigüedad suprimidas en 2011.

Los pilotos tampoco han recibido el apoyo de los otros empleados de la TAP. "La competencia no para de aumentar, no podemos permitirnos traicionar la confianza de nuestros clientes", dice uno de ellos, Fernando Santos, organizador de una manifestación silenciosa contra la huelga.

- "Al borde del precipicio" -

El Gobierno estima que los cinco primeros días de la huelga le han costado 17 millones de euros a la compañía, de una factura total que podría llegar a los 35 millones de euros.

Aunque el impacto de la huelga habrá sido menos de lo previsto, con cerca del 70% de los vuelos asegurados, el sector del turismo espera unos daños muy superiores, de alrededor de los 100 millones de euros.

"La TAP no sobrevivirá diez días de huelga", sobre todo porque se avecinan otros movimientos de pilotos, alertó Francisco Calheiros, presidente de la Confederación de Turismo de Portugal.

Incluso antes de la huelga, la empresa ya estaba en situación de quiebra técnica, dice Alvaro Costa, profesor de Economía de la Universidad de Oporto. "La TAP está al borde del precipicio. Los pilotos no han hecho más que acelerar un movimiento ya en curso", agregó.

Con dificultades financieras y con más de mil millones de euros en deudas, la compañía registró una pérdida neta de 46 millones de euros en 2014, penalizado por el retraso en la entrega de nuevos aviones y numerosas huelgas. En las condiciones actuales, "las posibilidades de que se privatice la TAP son mínimas", estima Costa.

Entre las condiciones aprobadas en enero por el Gobierno y los sindicatos estaban que el futuro comprador no despediría a nadie mientras el Estado mantuviese una parte del capital. Interesado inicialmente, el grupo español Globalia, la matriz de la compañía aérea Air Europa, ha desistido alegando que "no se puede invertir y permanecer atado de pies y manos".

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