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El cementerio de presos de la prisión de Huntsville, en Texas (EEUU), en una imagen del 21 de mayo de 2013

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El estado estadounidense de Texas ejecutó el miércoles a un preso condenado a pena de muerte en 2002 por haber provocado un incendio en el que murieron tres niños, entre ellos su hija de un año.

Raphael Holiday, un preso de raza negra de 36 años, recibió una inyección letal en una cárcel de Texas, un estado del sur de Estados Unidos, y murió el miércoles a las 20H30 (02H30 GMT de este jueves), dijo a la AFP un portavoz de la administración penitenciaria local.

Holiday había sido condenado a la pena capital por un triple infanticidio. Las víctimas, de uno, cinco y siete años de edad, eran su propia hija y dos hijastras, según los documentos difundidos por la fiscalía de Texas.

Raphael Holiday estaba en conflicto con su esposa, con la cual no podía verse por orden judicial. Sin embargo, en la noche del 5 de septiembre de 2000, Holiday irrumpió armado en el domicilio familiar. Su esposa huyó en busca de auxilio, dejando a sus hijas con la abuela, que fue obligada por Holiday a rociar combustible en la habitación a la cual prendió fuego.

En 2015, el estado de Texas procedió a la ejecución de 13 personas, exactamente la mitad del total de ejecuciones registradas este año en Estados Unidos, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés).

AFP