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Transporte público deja pérdidas de USD 20.000 millones anuales en Perú

Una combi minubús y un autobús prestan servicios de transporte en Lima, el 29 de noviembre de 2013 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 03 agosto 2014 - 21:43
(AFP)

El caótico sistema de transporte urbano en Perú provoca pérdidas de 20.000 millones de dólares anuales al país y afecta principalmente la salud y la economía familiar, según un estudio de una asociación latinoamericana de transporte difundido este domingo por la agencia estatal Andina.

El estudio técnico, realizado por la Asociación Latinoamericana de Sistemas Integrados de Transporte (SIBRT), plantea que para reducir a la mitad esas pérdidas el sistema de transporte peruano debe transformarse en las 12 ciudades donde reside el 50% de la población del Perú, de 30 milones de habitantes. Entre ellas están Arequipa, Chiclayo, Cusco, Ica, Iquitos, Juliaca, Lima y Piura.

"Esta pérdida anual de 20.000 millones de dólares --casi el 10 por ciento del PBI en 2013-- se carga a los gobiernos, a las empresas y a las familias", dijo Luis Gutiérrez, secretario general de SIBRT, a la agencia oficial Andina.

De las pérdidas económicas, 4% corresponde al ámbito de la salud pública, 4% a la operación del transporte y 2% a la economía familiar, indicó el experto.

Gutiérrez explicó que los efectos en la salud se manifiestan en la pérdida de vidas y elevados costos de atención médica por los daños de la contaminación ambiental, así como en la discapacidad temporal y permanente ocasionadas por los accidentes de tránsito, que son asumidas por las familias y los servicios de salud pública.

Un nuevo modelo, indicó la entidad, requiere de una reforma en el sistema de transporte actual, convirtiéndolo en uno donde prime la formalización y organización de las empresas, ordenamiento del servicio, diseños de rutas integradas con medios masivos como el metro y buses de rápido recorrido y una infraestructura en correcto estado de mantenimiento.

Lima inició recientemente una reforma del transporte público con nuevos corredores para buses ecológicos, pero enfrenta la resistencia de poderosos gremios de minibuses que se oponen a cambios en un antiguo sistema con el que han sido reyes y señores en las calles limeñas.

La mala calidad de los combustibles, con altos niveles de azufre y plomo, y los vehículos obsoletos han convertido a la capital peruana en la ciudad con el aire más contaminado de Sudamérica, una situación que Lima hace esfuerzos por combatir mientras se prepara para ser anfitriona en diciembre de la cumbre COP20 de cambio climático.

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