Tres manifestantes murieron este viernes en choques con las fuerzas de seguridad en puentes que conducen a importantes instituciones de Bagdad, según fuentes médicas, elevando a más de 340 el número de víctimas mortales en dos meses de protesta contra el gobierno.

Dos manifestantes murieron al recibir balazos, precisaron esas fuentes. El tercero sucumbió por una granada lacrimógena, un arma química denunciada en Irak porque es de tipo militar y diez veces más pesada que la que se utiliza en otras partes del mundo.

Además, treinta manifestantes resultaron heridos, según la misma fuente.

Desde el inicio el 1º de octubre del primer movimiento de protesta espontáneo en Irak, más de 15.000 personas resultaron heridas en Bagdad y en el sur del país, donde se reclama una refundación del sistema político y la renovación de la clase dirigente.

En la capital iraquí, los manifestantes ocupan día y noche la emblemática plaza Tahrir y volvieron a montar campamentos en tres puentes -Al Jumhuriya, Senek y Al Ahrar- que conducen a la muy custodiada Zona Verde en la que se encuentran el parlamento, la oficina del primer ministro y las embajadas de Estados Unidos e Irán.

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