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El presidente electo estadounidense, Donald Trump, habla con la prensa en la Torre Trump de Nueva York, el 13 de enero de 2017

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El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que podría levantar las sanciones a Rusia y que no respetará la política de "una China" -que no reconoce la independencia de Taiwán- a menos que Pekín mejore sus políticas comercial y cambiaria.

Trump declaró al Wall Street Journal (WSJ), en una entrevista publicada el viernes, que mantendrá intactas "al menos durante algún tiempo" las sanciones impuestas el mes pasado a Rusia por la administración de Barack Obama debido a los presuntos ciberataques de Moscú para influir en la elección presidencial estadounidense.

Sin embargo, si Rusia ayuda a Estados Unidos en objetivos clave como la lucha contra los yihadistas, Trump sugirió que podía anular dichas medidas. Y está preparado para reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, tras su investidura el 20 de enero, agregó.

En cuanto a la práctica estadounidense de no reconocer diplomáticamente a Taiwán, Trump aseguró: "Todo es negociable, incluida la política de una China".

El presidente electo ya disgustó al régimen de Pekín aceptando una llamada telefónica de felicitación del presidente de Taiwán, Tsai Ing-Wen, tras ganar.

Una decisión que defendió en la entrevista al WSJ: "El año pasado les vendimos material militar por valor de 2.000 millones de dólares. Podemos venderles 2.000 millones de dólares del material militar más sofisticado pero no se nos permite aceptar una llamada. Antes que nada, habría sido muy grosero no aceptar esa llamada".

Pekín considera la isla de Taiwán como una provincia secesionista que debe regresar bajo su control, por la fuerza si es necesario.

Trump amenazó con reaccionar duramente a lo que considera como injustas prácticas comerciales chinas y sugirió que la política de "una China" puede ser moneda de cambio para otras cuestiones.

- Moscú no comenta posibles contactos -

El viceministro de Exteriores ruso, Serguei Ryabkov, se negó este sábado a comentar las informaciones de prensa sobre eventuales contactos entre el designado consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump, Michael Flynn, y el embajador de Rusia en Washington.

Interrogado sobre el tema, Serguei Ryabkov dijo a la agencia Ria Novosti que no comentaría "sobre los contactos diarios de su embajada o de representantes del ministerio con colegas de otros países, incluido Estados Unidos".

El diario The Washington Post informó el viernes de que Flynn llamó al embajador de Rusia en Washington, Serguei Kislyak, en varias ocasiones el 28 de diciembre.

Según el periódico, Kislyak invitó a la administración estadounidense entrante a las negociaciones de paz sobre Siria del 23 de enero en Kazajistán, impulsadas por Rusia y Turquía, tres días después de la investidura de Trump.

Sean Spicer, designado por Trump como secretario de prensa de la Casa Blanca, confirmó el viernes a la prensa la conversación entre Kislyak y Flynn, pero dijo que "giró en torno a la logística para facilitar una llamada telefónica entre el presidente ruso (Vladimir Putin), y el presidente electo tras su investidura".

El ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, dijo el viernes que las invitaciones para la conferencia de Astaná serían enviadas la próxima semana estimando que, en opinión de Turquía y de Rusia, Estados Unidos debería participar.

AFP