En plena noche, Abu Ahmed oyó cómo unos soldados que hablaban "un idioma extranjero" atacaban una casa justo al lado de la suya, en medio de los campos de olivos en el noroeste de Siria.

Abu Ahmed se pregunta ahora cuáles eran las actividades de su discreto vecino, que se presentaba como un "comerciante de productos alimenticios", pero que podría haber escondido en su casa al jefe del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Es en esta zona del noroeste sirio donde murió el jefe del EI durante una operación militar estadounidense, según el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Cuando hacia la medianoche helicópteros sobrevolaron el pueblo de Barisha, Abu Ahmed estaba tranquilamente en su casa, cuenta a la AFP. Este hombre de unos 50 años oyó después disparos a una decena de metros.

"Se oyó a alguien hablando en árabe, que decía '¡Abu Mohamed ríndete!'", afirma. "Después, soldados hablaban en un idioma extranjero", continúa.

La operación duró cerca de tres horas y acabó con un bombardeo aéreo, cuentan testigos.

Este domingo por la mañana, la casa de Abu Mohamed no era más que un montón de piedras blancas, cemento y chatarra.

La zona fue acordonada por los combatientes armados de Hayat Tahrir al Sham (HTS), la ex rama siria de Al Qaida que aún controla la provincia de Idlib.

- "Solo nos saludábamos" -

Los periodistas fueron autorizados a acceder brevemente a la zona atacada. Desde lo alto de los escombros se observa la estructura deformada de un coche y los restos calcinados de una moto, atrapados entre cables eléctricos.

Alrededor, entre los campos de olivos hay precarias tiendas instaladas por los desplazados del conflicto sirio.

La pequeña aldea atacada estaba ocupada por Abu Mohamed, un hombre discreto que probablemente acogió en su casa a Bagdadi, de lo que nadie pareció haberse dado cuenta.

Este misterioso Abu Mohamed decía que era un desplazado llegado de la provincia vecina de Alepo y vivía del comercio de productos alimentarios y de ganado.

"Con este hombre sólo nos saludábamos", asegura Abu Ahmed, desplazado oriundo de la provincia central de Homs. "Somos gente intrínsecamente sociable. Le decíamos 'ven a casa', pero no venía", continúa.

Todos los días, cuenta, su taciturno vecino salía pronto por la mañana y regresaba tarde por la noche. Nunca se vio ninguna mujer ni niños en la casa.

Otro vecino, Ahmed Mohamed, llegó al lugar del ataque tan pronto como pudo. Su casa se encuentra a unos 500 metros de ahí y cuenta que, durante la noche, vio a dos aviones sobrevolando el sector a muy baja altura --15 metros--.

También oyó intercambio de disparos y después disparos de misiles, afirma.

- "Secuestrados" -

Al tiempo que confirmó el ataque estadounidense en Siria, el presidente Trump indicó que el jefe del EI murió al detonar un "chaleco" explosivo.

Una "gran cantidad" de combatientes del EI murió en el ataque, señaló.

El domingo temprano, Abdel Hamid, otro habitante de Barisha, pudo acceder a la casa en ruinas antes de que el lugar fuera acordonado.

"Había seis cuerpos en la casa, nadie sabe quiénes son", describe.

"Un coche pasaba al lado por casualidad, y fue alcanzado, había dos muertos en el interior", añade este hombre de 23 años.

Tras conversar con los vecinos, Abdel Hamid comprendió que Abu Mohamed y otra persona habían desaparecido, al parecer "secuestrados" por los asaltantes.

"La gente dice que (los asaltantes) se llevaron al propietario de la casa y con él a otra persona", asevera.

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